El Día de la Enfermería, que se conmemora cada 30 de agosto en el Perú, representa una oportunidad para reconocer el trabajo de los profesionales que acompañan a los pacientes durante procesos de atención y recuperación.
Al respecto, el Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja destacó esta labor de sus profesionales por el cuidado y soporte que brindan a menores con enfermedades complejas.
Enfermería y humanización de la atención en salud
La directora general del INSN San Borja, Dra. Zulema Tomás Gonzales, destacó el papel que cumplen estos profesionales durante la atención de los pequeños pacientes. “Ustedes son las que representan esa humanización en salud. Son ángeles y luz para nuestros niños. Sus manos brindan atención especializada y su corazón se refleja todos los días en cada atención”, señaló.
Para el instituto, la labor de Enfermería trasciende los procedimientos clínicos. El contacto permanente con los menores permite identificar temores, ofrecer tranquilidad y acompañar a los familiares durante momentos de incertidumbre.
Esta perspectiva cobra especial relevancia en áreas como el Centro Quirúrgico y la UCI Pediátrica, donde los niños pueden afrontar situaciones complejas.

La música como apoyo para reducir el temor de los niños
Elizabeth Pantoja Penadillo, integrante del Centro Quirúrgico, acumula 15 años de experiencia profesional, diez de ellos en el INSN San Borja. Durante ese tiempo comprobó que cada detalle puede marcar una diferencia en la experiencia de un menor antes de una intervención.
“Ser enfermera es estar cuando alguien tiene miedo, sostener su mano, escuchar y brindar tranquilidad cuando todo parece incierto”, sostuvo.
Historias que reflejan la vocación de los enfermeros
En la UCI Pediátrica, Alejandro Vásquez Cárdenas ha acompañado durante años la recuperación de niños en situaciones críticas. Entre sus recuerdos destaca el de una paciente que superó la ventilación mecánica y lo llamaba “papá” a él y a sus colegas. Otra niña, tras despertar de la sedación, pidió música y bailó en su cama.
“Fue algo que nos arrancó lágrimas. Verla así, después de todo lo que había pasado, fue una satisfacción enorme”, recordó el enfermero, quien también es docente de Enfermería Pediátrica.
En Hospitalización de Neurocirugía, Yolanda Zulay Munayco Llanos encontró en el vínculo con los pacientes una de las mayores motivaciones de su profesión. Para ella, cada alta representa una recompensa, especialmente cuando los niños dejan como recuerdo una sonrisa, un dibujo o un agradecimiento.
“En hospitalización no solo tratas la parte médica, sino que creas un vínculo con el niño y su familia”, señaló.