Día internacional de la enfermería: tres profesionales comparten sus reflexiones sobre una vocación innata

Quién cumplen esta labor son personas que brindando cuidado y apoyo a quienes más lo necesitan y que, por lo general, no los conocen.
Verónica Ramos Edithsabel Ávalos y Katya Aibar cumplen una importante labor en la Clínica Anglo Americana.

En un año marcado por desafíos globales para la salud, el Día Internacional de la enfermería (12 de mayo) es una oportunidad para reconocer el arduo trabajo y la valentía de las enfermeras y enfermeros en toda la región.

Y es que detrás de cada uniforme hay diferentes historias y reflexiones de una vocación que ha ido profesionalizándose año tras año. Son justamente las enfermeras y enfermeros el alma de los sistemas de salud, siempre brindando cuidado y apoyo o a quienes más lo necesitan.

Durante esta celebración también se conmemora el nacimiento de Florence Nightingale, cuyo legado es el cimiento de la enfermería moderna. Su espíritu vive en cada profesional que sigue su ejemplo de empatía y compromiso. Así, en esta fecha memorable, rescatamos la dedicación de tres profesionales peruanas, quienes encaminan su profesión con dedicación, teniendo como pilar la atención hacia el paciente y la empatía.

“La profesión de enfermería es amplia y generosa”, afirma Verónica Ramos, directora de enfermería en la Clínica Anglo Americana, quien cuenta con 14 años de experiencia en el campo, dedicando los últimos nueve a la gestión. Para ella, una cualidad esencial en la enfermería es la vocación de servicio: “Cuidar a personas que no conoces, requiere dedicación, experiencia y un genuino compromiso con la profesión. Nuestro compromiso ante todo es con el paciente”.

Ramos reconoce el papel transformador de Nightingale, quien sentó las bases de la enfermería moderna en el siglo XIX, demostrando que un cuidado profesional puede marcar una diferencia crucial en la recuperación de los pacientes.

A lo largo de los años, la enfermería ha evolucionado significativamente hasta profesionalizarse. Ramos subraya que ahora hay enfermeras con especialidades, maestrías y doctorados, lo que ha elevado la calidad del cuidado brindado. “La pandemia fue una oportunidad para que el valor de la enfermería fuera reconocido”, sostiene, añadiendo que la sociedad aún lucha por comprender plenamente el valor real que aportan estos profesionales.

Por su lado, Edithsabel Ávalos, refuerza nuevamente que la atención contra la Covid-19 fue fundamental para todo el personal de enfermería. Y es que ella lo vivió de primera mano, siendo un gran apoyo para aquellos que se encontraban solos. Edithsabel es coordinadora del área de hospitalización en la Clínica Anglo Americana y ha dedicado 26 años de su vida a la enfermería.

Gracias a su dedicación y capacidades demostradas en su labor, fue reconocida con el Premio Daisy en 2021, 2022 y 2023, un reconocimiento internacional que valora la dedicación de las enfermeras y el trabajo extraordinario que realizan.

“Debemos ofrecer lo mejor de nosotros mismos, estar actualizados con los cambios y aprender todos los días”, afirma. Orgullosa de ser enfermera, considera que la profesión requiere un compromiso continuo con la excelencia, de manera humana, como científica y tecnológica. A pesar de los desafíos, siempre se ha sentido segura de su vocación y afirma que volvería a elegir la misma carrera.

Así como Verónica y Edithsabel, Katya Aibar también sintió el llamado de la vocación desde muy pequeña, a pesar de que en su familia había abogados, arquitectos y médicos. Ya lleva más de 20 años de experiencia en enfermería y es actualmente gestora del área crítica en la Clínica Anglo Americana.

“En mi experiencia, la enfermería requiere de una actualización constante. Muchas veces estamos trabajando en áreas críticas y es indispensable saber manejar tanto personas, como equipos biomédicos para brindar una atención adecuada. Para nosotras es imprescindible capacitarse”, finaliza Katya.

Además, destaca que las cualidades más importantes de una buena enfermera son la comunicación, la empatía y el respeto por la diversidad de los pacientes. “Trabajamos en un entorno multicultural y debemos respetar las diferencias de cada persona”, afirma. Considera que la integridad, el profesionalismo y la búsqueda constante del conocimiento son pilares fundamentales en el área de cuidados críticos, donde es crucial identificar rápidamente los cambios sutiles en los pacientes para alertar a los médicos.