En el periodismo de investigación existe una escena que rara vez aparece en los reportajes: dos personas conversan a puerta cerrada. Una conoce información de alto interés público; la otra posee la capacidad de verificarla y convertirla en noticia. Entre ambas se establece una relación de confianza, pero también una tensión permanente. La fuente necesita al periodista para que ciertos hechos lleguen al conocimiento público.
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