“He venido con mi familia”, dijo al iniciar su participación, en un gesto que buscó conectar con sectores históricamente excluidos, antes de pasar rápidamente a un discurso más confrontacional. Roberto Sánchez habla en quechua al inic
El uso del quechua marcó un inicio inusual en el debate, captando la atención tanto del público como de su contendora. Sin embargo, el tono cambió cuando Sánchez pasó a cuestionar el estado del país.
El candidato puso sobre la mesa una de las cifras más sensibles: más de un millón de niños con desnutrición y anemia, señalando la urgencia de políticas públicas más efectivas.
Habla en quechua y cuestiona dictadura congresal
El punto más álgido llegó cuando Sánchez lanzó una acusación directa: “hay que acabar con la dictadura congresal del gobierno que dirige Keiko Fujimori”. La frase elevó inmediatamente la tensión del debate, marcando una línea clara de confrontación política.
En su turno, Keiko Fujimori optó por un tono distinto. Inició su intervención agradeciendo a Dios: “quiero empezar agradeciendo a Dios, él siempre se hace presente como nuestro guía”, señaló. Además, sostuvo que él sí ha trabajado toda su vida.
La candidata destacó además el perfil emprendedor del país, afirmando que el Perú es “el país más emprendedor del mundo”, y llamó a los ciudadanos a reflexionar sobre quién tiene el equipo más capacitado para gobernar.
Inseguridad ciudadana:
Sánchez indicó que Keiko ha aprobado las leyes "pro-crimen" y le dijo que ella se ha "zurrado" en la democracia. Además, comentó que se debe hablar "con el ejemplo".
Más allá del contraste de estilos, el intercambio dejó claro el tono del debate: una confrontación entre una narrativa de cambio estructural y otra centrada en la experiencia de gestión.
La jornada evidenció un país dividido, donde cada candidato busca consolidar su mensaje en un electorado aún en disputa.