Arsenal volvió a tocar la cima de Inglaterra. El equipo de Mikel Arteta se consagró campeón de la Premier League por primera vez en 22 años luego del empate 1-1 de Manchester City ante Bournemouth, un resultado que sentenció la carrera por el título antes de la última jornada.
El título tiene peso histórico. Arsenal no ganaba la liga desde la temporada 2003-04, aquella campaña inmortal de los Invencibles, cuando el equipo dirigido por Arsène Wenger terminó el torneo sin perder un solo partido. Desde entonces, el club londinense había acumulado frustraciones, reconstrucciones y varias temporadas cerca de la gloria sin poder cerrarla.
Arteta completa la obra
La consagración también corona el proceso de Mikel Arteta, quien asumió el cargo en diciembre de 2019 y construyó un equipo capaz de competir de forma sostenida contra el dominio del City de Pep Guardiola. Después de terminar segundo en las últimas tres temporadas, Arsenal resistió la presión de la recta final y sostuvo el liderato cuando el margen de error era mínimo.
Los Gunners llegaron al desenlace con una racha clave de cuatro victorias consecutivas sin recibir goles. La última, un 1-0 sobre Burnley con tanto de Kai Havertz, había dejado al equipo con una mano sobre el trofeo y trasladó toda la presión al Manchester City.
El tropiezo que definió la Premier
City necesitaba seguir ganando para estirar la pelea hasta la última fecha, pero el empate ante Bournemouth terminó de abrirle la puerta a la celebración del Arsenal. El resultado confirmó una caída poco habitual en el cierre de temporada para el equipo de Guardiola y desató los festejos de los hinchas londinenses.
Arsenal levantará el trofeo en Selhurst Park tras su partido final ante Crystal Palace. Además, el club todavía tiene por delante la final de la Champions League ante PSG, programada para el 30 de mayo, con la posibilidad de cerrar una temporada histórica con un doblete mayor.
Para el Arsenal, esta Premier no solo corta una sequía. También confirma el regreso de un club que pasó años persiguiendo su antigua grandeza y que ahora vuelve a ocupar el lugar que más extrañaba: la cima del fútbol inglés.