Nacho Di Marco sobre “¿Y Giulia?”: “Es una comedia que habla de cosas muy profundas”

Por Marce Rosales | El actor argentino interpreta seis personajes en el spin off de La Tribu, una experiencia teatral que mezcla comedia romántica, karaoke, vino, terapia y citas fallidas.

por marcerosalescordova@gmail.com
Y Giulia Nacho Di Marco

La cartelera limeña vuelve a apostar por el teatro como experiencia. ¿Y Giulia?, comedia romántica escrita y dirigida por Italo Cordano, regresa en una segunda temporada hasta el 7 de junio en el Teatro Antonio Banderas del Centro Español del Perú. La obra, protagonizada por Luciana Arispe y Nacho Di Marco, funciona como spin off de La Tribu y propone una salida distinta: teatro, gastronomía, música, vino y karaoke en una misma noche.

Giulia es la única soltera de su familia. Mientras su hermano anuncia su matrimonio, ella decide cambiar su propia historia y lanzarse a buscar novio entre citas fallidas, sesiones de terapia, impulsos torpes y preguntas incómodas sobre el amor, la soledad y la vida adulta. En escena, Nacho Di Marco asume el desafío particular de interpretar seis personajes distintos alrededor del universo emocional de la protagonista.

Vienes de trabajar en televisión, cine y teatro. ¿Qué te pidió “¿Y Giulia?” como actor que otros formatos no te habían exigido tanto?

Es muy divertida, al igual que La Tribu. Tiene el mismo dramaturgo, Italo Cordano, que sabe escribir comedia, meterte en un clima de risa, sacarte de ahí, llevarte a un drama y hacer que realmente te importen los personajes. Como actor, lo más difícil fue el desafío de hacer seis personajes. Es la primera vez en mi vida que me toca hacer tantos en una sola obra.

Salgo de escena y ya me estoy cambiando en un segundo, con una canción de fondo, para volver a entrar con otro personaje. No tengo pausas largas. Mientras ella se cambia o va hacia otro lugar, yo estoy cambiándome de ropa y entrando con otro personaje. Es muy intenso. Hay que estar muy concentrado y muy bien ensayado para diferenciar esos personajes y no quedarte pegado al anterior.

La obra mezcla comedia romántica, presión social, terapia y citas fallidas. ¿Cómo se interpreta ese tono sin caer en la caricatura?

Es ese límite justo entre entender que es una comedia, pero también que hay drama y una historia fuerte para el personaje de ella. No te vas a reír solo por las situaciones. También la vas a querer, por momentos la vas a odiar, y después te va a dar pena. Eso es un poco lo que nos pasa a los humanos.

La obra también funciona como una crítica a esas presiones familiares. La madre pregunta cuándo el novio, cuándo el matrimonio, pero Giulia también se da cuenta de que ella misma quiere eso y no se le da. Intenta por un lado, intenta por otro y no sabe qué hacer. Ahí aparecen las terapias, donde se entiende el trasfondo de lo que le pasa.

La puesta tiene comida, vino, música y karaoke. ¿Cambia eso la relación entre actores y público?

Sí, muchísimo. Es toda una experiencia. Hay gente que llega temprano, toma algo, saluda, entra con bebida a la función. No es solo ir al teatro, es como un paseo completo.

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Después también se arma un momento lindo porque nos sacamos fotos con la gente, nos quedamos cantando karaoke e incluso cenando o tomando algo. Uno no está acostumbrado a que los actores compartan tanto con el público. Generalmente saludan y se van. Acá nos quedamos. Además, durante la función están muy cerca de nosotros. Escuchamos las risas, los comentarios, las reacciones. Eso nos sube, nos llena y crea una sinergia muy linda.

¿Cómo fue construir la química con Luciana Arispe en escena?

Fue un gran trabajo de los dos juntos, hablando todo el tiempo. Con Lu nos conocíamos, nos teníamos en Instagram, pero nunca habíamos trabajado ni habíamos hablado tanto. De entrada empezamos a construir ese vínculo. Ella es muy chancona, y eso a mí me gusta. Yo me subí a esa ola.

Ella iba escuchando las canciones del karaoke cuando todavía faltaban tres meses para estrenar. Cuando se metió al proyecto, fue con todo. Y yo me sumé. Ella tenía el desafío de llevar toda una historia con un personaje bastante complejo. Yo se lo dije: no habría una mejor actriz para hacer este personaje. Le saca jugo a cada parte, se reinventa, mete cara, cuerpo, detalles. Como es clown, está muy suelta. Es increíble lo que está haciendo.

Tú interpretas varios personajes alrededor de Giulia. ¿Cada uno tiene una relación distinta con ella?

Sí. Ese era mi desafío. Son seis personajes y cada uno tiene una química distinta con Giulia. Las citas fallidas tienen una química, el personal trainer tiene otra, el psiquiatra tiene otra. Con cada uno había que trabajar diferentes vínculos, distintas cercanías, modos de hablarle, formas de mirarla. Como actor, es uno de los trabajos que más disfruté y que más me hizo crecer, porque es bucear en la variedad todo el tiempo.

Has desarrollado buena parte de tu carrera en Perú. ¿Qué encontraste en la escena local que te permitió crecer y reinventarte?

Cada trabajo fue ponerme el chip de aprovecharlo al máximo y tratar de dar lo mejor. Cada chamba te va llevando a otra. Hacer novela, por ejemplo, es uno de los mejores entrenamientos porque tienes todos los días entre cinco y diez escenas nuevas. Es una situación nueva, una emoción nueva, todo el tiempo.

Nunca pensé que iban a ser tantos años en Perú, tantos proyectos, y que todavía estaría vigente. Cada vez que vengo siento que se mueve la cosa y que puede aparecer otro proyecto en cualquier momento. Para mí está buenísimo porque me permite vivir de lo que amo. Es un privilegio.

Después de esta segunda temporada, ¿qué te gustaría que el público se lleve de “¿Y Giulia?”?

Creo que se lleva bastantes mensajes. En un momento ella está obsesionada con buscar novio y un personaje le pregunta por su trabajo, por lo que le gusta, por sus vocaciones. Ahí se da cuenta de que no trabaja en lo que ama y se anima a diseñar ropa. ¿Cuántas personas no hacen lo que les gusta porque creen que ya están grandes, porque creen que no se les va a dar o porque no se la creen?

También está el mensaje de pedir perdón, de pelear por el amor de su vida, de perdonar, de dejar atrás. Y está el trabajo en uno mismo. Ir a terapia no es para todos, y ella se anima a trabajar en ella. Hay un momento en que le preguntan si no puede estar sola, y siento que el público se queda callado porque también se lo está preguntando. Por eso no es solo una comedia. Se hablan muchas cosas muy profundas del humano.

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