EN ese punto de inflexión aparece JURA Elektroapparate AG, una marca que ha decidido avanzar en dirección contraria a la velocidad del mercado. Fundada en 1931 en Suiza, JURA no ha construido su nombre desde la inmediatez, sino desde una idea casi obsesiva: perfeccionar cada variable que interviene en una taza de café. Aquí no hay concesiones. El resultado óptimo no es negociable.
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