La primera vez que James Yeomans vino al Perú no representaba a nadie. Era 2003 y viajaba como mochilero. “Fue mi primera experiencia”, recuerda. Más de veinte años después regresa como embajador de Australia en el Perú y Bolivia. Esta vez no llega a descubrir el país, sino a continuar algo que, según él, ya estaba en marcha.
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