Hace un cuarto de siglo, en los estertores del fujimorato, una veintena de congresistas de la oposición se cambiaron de camiseta después de negociar con Vladimiro Montesinos, el poderoso jefe de facto del SIN. Era el segundo trimestre del año 2000, después de la primera vuelta en la que Alberto Fujimori se había presentado a una segunda e ilegítima re-reelección. En medio de acusaciones de fraude del candidato opositor Alejandro Toledo, el fujimorismo solo había logrado obtener 52 de las 120 curules del Congreso.
Suscríbase al contenido
Esto es material premium. Suscríbete para leer el artículo completo.