La muerte del escritor, ocurrida el 10 de marzo en Lima a los 87 años, generó una ola inmediata de reacciones entre colegas, críticos y lectores. Las palabras que más se repiten en los homenajes son las mismas que describen su obra: humor, melancolía y una mirada irónica sobre la sociedad limeña.
Varios autores destacaron su lugar singular dentro de la literatura peruana contemporánea, especialmente por novelas como Un mundo para Julius, que desde su publicación en 1970 se convirtió en un retrato mordaz de la alta sociedad limeña y en un clásico de la narrativa latinoamericana. Su obra, atravesada por el humor y la memoria personal, tendió además un puente entre el llamado boom latinoamericano y las generaciones posteriores de narradores.
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El escritor Alonso Cueto, entre otros colegas, ha recordado en entrevistas la influencia que Bryce tuvo en varias generaciones de narradores peruanos, subrayando su capacidad para convertir la experiencia personal —la familia, el exilio europeo, la amistad— en literatura. Otros autores han resaltado el tono conversado y aparentemente divagante de su prosa, una marca que terminó definiendo su estilo.
Jeremías Gamboa, autor de El Principio del Mundo recuerda en su despedida el último encuentro que tuvo con el escritor y donde le entregó una copia de su última novela. “Los recuerdo recibiéndolo, poniéndolo en su regazo y acariciándolo, incluso con la ilusión de un niño que se lleva un nuevo juguete.

«Un juguete que, como tantos otros, no hubiera sido posible sin su literatura llena de ternura, cariño, humor y perplejidad. Un privilegio ser parte de tu oficio y de tu tradición, querido maestro Alfredo Bryce. Te vamos a leer más que nunca”.
Gustavo Rodríguez, Premio Alfaguara de Novela 2023, fue más conciso: “Siempre”, acompañado de un corazón y una foto.

En su cuenta de Facebook, Fernando Ampuero compartió una galería de fotos con Bryce y escribió: «Ha partido un amigo que era un hermano, y, sobre todo, un escritor memorable. Quienes no han partido son Julius, Martín Romaña, Octavia de Cádiz y todos los entrañables personajes de su brillante obra literaria».

Iván Thays publicó en sus redes una foto de Bryce joven y comentó: “Para mí, Bryce no solo escribió grandes novelas, también construyó un personaje inolvidable, icónico, una especie de Charlie Brown tercermundista que es la suma de Julius, Pedro Balbuena y Martín Romaña. Tuve la suerte de decirle lo que su obra significaba para mí; lo tomó como un cumplido y no como la confesión que era. Adiós, Alfredo, y gracias”.

Alfredo Pita, escritor peruano radicado en París, recordó “tantas noches chispeantes” con Bryce, no solo en la Ciudad de la Luz, sino en Madrid, Barcelona, Rhode Island, Lima y hasta Celendín, su pueblo natal: “Una noche estuvimos hasta las dos o tres de la mañana conversando con jóvenes que lo habían leído. La luz eléctrica se había ido y estábamos bajo un lamparín a kerosene. Como siempre, Alfredo condujo la charla a lo largo de la noche, dejándonos mudos, ebrios de cerveza y de sus historias y chistes”.

Nuestra columnista Patricia Salinas compartió una foto de un encuentro casual con el escritor: “Tantas emociones, tantos recuerdos, tantas aventuras vividas a través de sus novelas. No era de los escritores divos; te lo podías encontrar paseando tranquilamente en París o en La Punta y conversar con él como si nada. Buen viaje, Alfredo. Que encuentres en otro mundo todo el amor que te merecías”.

La despedida también llegó desde España. El cantautor Joaquín Sabina, amigo cercano, le dedicó dos poemas inéditos, evocando su “pluma traviesa y amígdalas inglesas” y la complicidad intelectual que compartieron. El diario El País señaló que “fueron amigos que compartieron mesa, cuitas de la vida y charlas sobre poesía”.

Instituciones culturales como la Casa de la Literatura Peruana destacaron a Bryce como una de las voces más representativas de la narrativa peruana contemporánea, cuya obra influyó en varias generaciones de lectores.
Más allá del balance crítico o de las polémicas que acompañaron su carrera, los homenajes coinciden: con Bryce desaparece una voz irrepetible de la literatura peruana, pero queda una obra donde el humor, la nostalgia y la amistad siguen conversando con los lectores.