La decisión de recluir a Erick Moreno Hernández, conocido como ‘El Monstruo’, en la Base Naval del Callao y no en un penal de máxima seguridad como Ancón o Challapalca fue adoptada tras una evaluación estratégica realizada al más alto nivel del Estado. Así lo explicó el general PNP Víctor Revoredo, director de Investigación Criminal de la Policía Nacional del Perú (PNP), al detallar los factores de riesgo asociados a la presencia del líder criminal dentro del sistema penitenciario común.
Durante una entrevista televisiva, Revoredo señaló que Moreno Hernández, identificado como cabecilla de la organización criminal ‘Los Injertos del Norte’, representa una amenaza no solo para otros internos, sino también para el personal penitenciario, operadores de seguridad y familiares que acuden a los centros de reclusión. Según el alto mando policial, la medida busca preservar la seguridad integral del sistema y evitar escenarios de violencia o desestabilización.
H3: Una decisión adoptada al más alto nivel
El general Revoredo fue enfático al señalar que la reclusión en la Base Naval no fue una decisión aislada ni improvisada. Por el contrario, respondió a un análisis técnico y estratégico que evaluó el perfil delictivo de Moreno Hernández y su capacidad de influencia dentro de los penales de máxima seguridad.
De acuerdo con la PNP, el historial criminal de ‘El Monstruo’, así como su liderazgo sobre una red delictiva activa, elevaba significativamente el riesgo de confrontaciones internas, intentos de fuga o coordinaciones criminales desde prisión. En ese contexto, la Base Naval del Callao fue considerada un recinto con mayores condiciones de control y aislamiento.
H3: Riesgos dentro del sistema penitenciario
Revoredo explicó que Moreno Hernández ha sostenido enfrentamientos con otras organizaciones criminales, lo que podía generar escenarios de violencia extrema dentro de los penales. Estas disputas no solo ponen en peligro a internos rivales, sino también a agentes del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), efectivos policiales y visitantes.
“La medida se ha tomado en bien de la sociedad peruana, de la seguridad de las visitas y de los operadores de este lugar estratégico”, sostuvo el general, al remarcar que el objetivo principal es evitar que el interno continúe ejerciendo control o influencia criminal desde prisión.
H3: El liderazgo de ‘Los Injertos del Norte’
Las autoridades identifican a ‘El Monstruo’ como el principal líder de ‘Los Injertos del Norte’, una organización criminal vinculada a delitos de alto impacto. Su capacidad para coordinar acciones delictivas y mantener redes activas incluso desde centros de reclusión fue uno de los factores determinantes para su traslado a una instalación militar.
Para la PNP, el aislamiento es clave para cortar las comunicaciones del cabecilla con su estructura criminal y reducir el riesgo de que continúe dirigiendo actividades ilícitas desde prisión.
H3: Temor a delaciones y corrupción policial
Durante la entrevista, el general Revoredo fue consultado sobre la posibilidad de que Moreno Hernández delate a efectivos policiales presuntamente vinculados a su organización criminal. El tema cobra relevancia luego de que el propio comandante general de la PNP, Óscar Arriola, reconociera públicamente que al menos siete policías estarían comprometidos con esta red delictiva.
Si bien evitó brindar cifras o detalles específicos, Revoredo admitió que en toda estructura criminal existen personas que traicionan su función pública. “A veces se dejan dominar por expectativas criminales y terminan traicionando”, señaló, al reconocer la existencia de corrupción dentro de las instituciones.
H3: La respuesta institucional de la PNP
Pese a estas infiltraciones, el general destacó que ha sido la propia Policía Nacional la que ha logrado identificar y desarticular redes criminales internas. Como ejemplo, mencionó el caso de “Jhon Jairo”, integrante clave de la organización de Moreno Hernández, cuya captura fue producto de investigaciones policiales.
Desde la PNP se insiste en que la lucha contra el crimen organizado también implica depurar las instituciones y sancionar a quienes, desde dentro, colaboran con organizaciones criminales.
H3: Seguridad y control en un caso de alto perfil
La reclusión de ‘El Monstruo’ en la Base Naval del Callao marca un precedente en el manejo de internos considerados de alto riesgo. Para las autoridades, este tipo de decisiones busca garantizar el control efectivo del Estado frente a figuras criminales que, incluso privadas de libertad, conservan capacidad de influencia.
El caso de Erick Moreno Hernández vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad penitenciaria, la corrupción interna y los límites del sistema para enfrentar a organizaciones criminales complejas. Por ahora, la PNP sostiene que la medida adoptada responde a criterios técnicos y de seguridad nacional, priorizando la protección de la ciudadanía y la estabilidad del sistema penitenciario.