La llegada masiva de miles de hinchas brasileños a Lima, en vísperas de la final de la Copa Libertadores, ha convertido a Miraflores en uno de los principales puntos de concentración. Entre cánticos, banderas y consumo abierto de alcohol, la municipalidad ha encendido las alertas y exige más presencia policial para evitar excesos que afecten a vecinos y comercios.
Aglomeraciones en aumento y un pedido urgente de refuerzo
Desde la Central Alerta Miraflores, la comuna monitorea en tiempo real los movimientos de las barras del Flamengo. Pero el flujo continúa creciendo. Según el representante municipal, Sergio Tapia Helfer, la Policía Nacional ha destinado más de 500 agentes, cifra que resulta insuficiente en algunos puntos críticos donde la afluencia se ha duplicado en las últimas horas.
“Tenemos más de 1000 serenos, inspectores de tránsito, fiscalizadores, drones y 150 vehículos, pero ante la gran cantidad de visitantes que siguen llegando, queremos que la situación se mantenga controlada y con tranquilidad”, señaló Tapia. El alcalde Carlos Canales, afirmó, viene gestionando con el Ejecutivo un incremento inmediato del resguardo policial.
La comuna también ha pedido a minimarkets, bodegas y supermercados limitar la venta de licor a los hinchas, ante reportes de consumo excesivo en calles y plazas.
Intervenciones por parrillas callejeras y desorden
Uno de los incidentes que más incomodó a los vecinos fue el uso de parrillas improvisadas en plena vía pública por parte de grupos de aficionados. Tapia explicó que, apenas detectada la situación, el Serenazgo acudió al lugar, aunque insistió en que la identificación plena de los responsables requiere mayor dotación policial. “Nos solidarizamos con los vecinos que se sienten incómodos con estas situaciones”, afirmó.
El temor municipal es que la combinación de alcohol, masificación y falta de control pueda escalar conforme se acerca la final del torneo continental.
Cierre del Pasaje San Ramón y controles estrictos
Al mediodía, la comuna decidió restringir el acceso al Pasaje San Ramón, un punto tradicional de concentración nocturna. Se colocaron vallas metálicas en sus ingresos desde la avenida Diagonal y la calle Bellavista, con el objetivo de impedir el paso de personas con bebidas alcohólicas. El consumo solo está permitido dentro de establecimientos autorizados.
La medida busca evitar que la zona se convierta en un foco de desorden durante el fin de semana futbolero.
Información, prevención y serenazgo bilingüe
Para reducir tensiones y evitar malentendidos con los visitantes, la municipalidad ha desplegado serenos bilingües que informan sobre zonas turísticas, rutas seguras y normas básicas del distrito: no beber alcohol en la vía pública, conservar un ambiente de camaradería y respetar la propiedad pública y privada.
Miraflores apuesta por combinar prevención, vigilancia y comunicación directa, aunque recalca que el éxito del operativo depende del refuerzo policial solicitado. Con el partido a pocas horas, el distrito intenta mantener la fiesta del fútbol sin que se desborde.