En un contexto empresarial donde la data se ha convertido en el principal insumo para la toma de decisiones estratégicas, las áreas legales parecen avanzar a contracorriente. Mientras finanzas, operaciones y marketing afinan sus procesos con métricas en tiempo real, dashboards y sistemas integrados, buena parte de los equipos legales en el Perú continúa trabajando con información fragmentada, dispersa y, en muchos casos, difícil de explotar. El resultado no solo es ineficiencia: es un costo silencioso que se acumula mes a mes y que resta peso estratégico al rol legal dentro de las organizaciones.
Un análisis de información desarrollado por Binder, plataforma especializada en gestión legal, pone cifras concretas a este problema. Según el estudio, el 95% de los equipos legales en el país opera sin una base de datos estructurada o correctamente diseñada, lo que obliga a mantener información de manera manual y a construir reportes desde cero cada vez que la dirección los solicita.
El “agujero negro” de la información legal
La falta de integración entre gestión documentaria y data genera lo que especialistas denominan un verdadero “agujero negro” operativo. Contratos, correos electrónicos, hojas de cálculo y carpetas compartidas conviven sin un sistema común que permita consolidar información clave. En la práctica, esto significa que el conocimiento existe, pero no está organizado ni disponible para análisis estratégico.
De acuerdo con Binder, este desorden tiene un impacto directo en el uso del tiempo. Cada abogado puede destinar entre 4 y 8 horas mensuales a tareas repetitivas relacionadas con el mantenimiento manual de la información y la elaboración de reportes. En detalle, el diagnóstico señala que entre 2 y 4 horas al mes se van solo en mantener actualizada la data, mientras que otras 2 a 4 horas se utilizan para construir reportes, generalmente en hojas de cálculo, cuando la gerencia requiere métricas de gestión.
En equipos medianos o grandes, estas horas se multiplican y se convierten en un costo operativo permanente. “El problema no es solo el tiempo invertido, sino la falta de visibilidad que genera”, explica Carlos Arana, CEO y fundador de Binder. “Si la data no está estructurada, no es confiable ni explotable estratégicamente”, advierte.
Cuando la gerencia pregunta y la data no responde
La fragmentación de la información no solo afecta la eficiencia interna, sino también la capacidad del área legal para responder preguntas clave de la alta dirección. ¿Cuál es la carga de trabajo por cliente? ¿Qué contratos concentran mayores riesgos? ¿Dónde se generan cuellos de botella en los tiempos de respuesta? ¿Qué compromisos internos están próximos a vencer?
Sin métricas consolidadas, estas preguntas suelen responderse con estimaciones, búsquedas manuales o, en el peor de los casos, quedan sin respuesta clara. “Sin información estructurada, el área legal opera con limitada capacidad de anticipación y con menor peso estratégico dentro de la organización”, señala Arana. En un entorno corporativo cada vez más orientado a resultados y medición de desempeño, esta debilidad puede relegar al equipo legal a un rol meramente reactivo.
El costo oculto de la ineficiencia
Aunque rara vez aparece en los estados financieros, el costo de esta ineficiencia es real. Horas de abogados altamente calificados se destinan a tareas administrativas que no agregan valor jurídico directo. Además, la falta de visibilidad incrementa el riesgo de errores, retrasos y omisiones, especialmente en el seguimiento de obligaciones contractuales y compromisos regulatorios.
Binder estima que integrar la gestión documentaria con una base de datos estructurada, con llenado automático y reportería automatizada, puede reducir hasta en 95% el tiempo destinado al mantenimiento de información y elaboración de reportes. Esto no solo libera horas de trabajo, sino que permite que los equipos se concentren en análisis jurídico, prevención de riesgos y acompañamiento estratégico al negocio.
Legaltech y productividad: una brecha pendiente
El diagnóstico de Binder pone sobre la mesa una brecha de productividad que no es exclusiva del sector legal, pero que en este ámbito resulta especialmente crítica. A diferencia de otras áreas, donde la transformación digital ha avanzado con rapidez, el derecho ha mantenido durante años procesos altamente manuales, sustentados en documentos y prácticas tradicionales.
Sin embargo, el crecimiento del ecosistema legaltech en el Perú empieza a cuestionar este modelo. Plataformas que centralizan contratos, procesos y cumplimiento normativo buscan automatizar tareas repetitivas y ofrecer visibilidad en tiempo real del trabajo legal. La resistencia al cambio, advierten los especialistas, ya no es solo cultural: puede convertirse en una desventaja competitiva.
Un respaldo desde el sector público
La relevancia de este desafío ha sido reconocida también desde el sector público. En este contexto, el programa ProInnóvate del Ministerio de la Producción seleccionó como ganadora a Binder, en el marco de sus iniciativas para cofinanciar soluciones que cierren brechas de productividad y eficiencia en las organizaciones.
ProInnóvate impulsa proyectos con alto potencial de impacto, orientados a modernizar procesos y fortalecer la competitividad empresarial. La elección de una legaltech especializada en gestión de data legal valida la magnitud del problema y subraya que la transformación digital del derecho ya no es una opción futura, sino una necesidad inmediata.
Del archivo al análisis estratégico
Más allá de la tecnología, el reto es conceptual. Pasar de un modelo centrado en el archivo de documentos a uno basado en data estructurada implica repensar la forma en que el área legal gestiona su información y se relaciona con el negocio. Significa dejar de ver los contratos y procesos solo como expedientes, para empezar a tratarlos como fuentes de información estratégica.
En un entorno donde la dirección exige indicadores claros, trazabilidad y capacidad de anticipación, las áreas legales que no den este salto corren el riesgo de quedar rezagadas. La data, bien estructurada, no solo ahorra tiempo: redefine el rol del abogado dentro de la organización.