La demolición de un espacio utilizado como albergue temporal para perros abandonados en la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) generó un conflicto entre las autoridades universitarias y el colectivo de voluntarios Huellas Molineras.
La organización, que trabaja desde hace más de una década en el campus, cuestionó la forma en que se realizó la intervención y el retiro de los animales. La universidad, por su parte, sostuvo que actuó debido a las condiciones de salubridad y seguridad del lugar.
¿Qué pasó con el albergue de perros de la UNALM?
El espacio, conocido por los voluntarios como el “corral grande”, fue acondicionado desde 2012 por estudiantes, egresados y familias para brindar refugio temporal a perros abandonados dentro del campus.
Según Huellas Molineras, el lugar inicialmente era utilizado como botadero de basura y desmonte. Con trabajo voluntario, fue acondicionado para albergar a los animales mientras se buscaban familias para su adopción.
La agrupación sostiene que desde el inicio de sus actividades logró la adopción responsable de más de 100 perros. Además desarrolló campañas de esterilización de gatos con recursos propios.
¿Por qué la UNALM decidió demoler el espacio?
En un comunicado publicado el 14 de agosto, la UNALM indicó que el espacio presentaba condiciones insalubres y que la permanencia de los perros generaba preocupación por las condiciones del lugar.
La universidad señaló además que mantuvo reuniones con Huellas Molineras y planteó alternativas para trasladar a los animales a otros espacios dentro de la institución.
Según la administración, habían transcurrido más de cinco meses desde el plazo inicial establecido para retirar a los perros, pero estos continuaban en el campus.
La universidad también afirmó que la Policía Nacional del Perú (PNP) constató las condiciones del lugar. Asimismo que había recibido alertas sobre el presunto consumo de alcohol y estupefacientes en la zona donde permanecían los animales.
¿Qué cuestiona Huellas Molineras?
El colectivo sostiene que no se opone a las obras de infraestructura de la universidad. Sin embargo, cuestiona que la demolición se haya realizado sin una alternativa clara para los perros.
“Estamos a favor de que la universidad siga avanzando, construyendo. Solamente pedíamos que nos escuchen, que nos respondan las cartas, que nos reubiquen”, señaló una representante durante el reclamo.
Huellas Molineras también negó haber aceptado el plazo de dos meses para retirar a los animales, como sostiene la universidad, y cuestionó la falta de respuesta a sus solicitudes de diálogo.
Durante la intervención, imágenes difundidas por estudiantes y voluntarios mostraron parte de la estructura demolida y el retiro de enseres y alimentos.
¿Cuál es la situación de los perros retirados?
Uno de los principales puntos de discrepancia es el destino de los cinco perros que permanecían en el espacio.
La UNALM indicó que voluntarios retiraron inicialmente a dos animales sin coordinación con la institución y que posteriormente hubo otro intento de retiro durante la madrugada. Finalmente, los otros tres perros fueron sacados por integrantes de Huellas Molineras.
La universidad afirmó que actualmente desconoce el paradero de estos tres animales.
El colectivo, en cambio, sostuvo que decidió retirar a los perros para evitar que fueran trasladados de manera unilateral y sin garantías sobre su seguimiento.
En paralelo, Huellas Molineras informó que siete perros encontraron hogares adoptivos durante los últimos dos meses y señaló que continuará con sus actividades de esterilización y cuidado de animales dentro del campus.