La Comisión Multisectorial ENFEN ha confirmado la instalación de El Niño Costero a partir de este mes de marzo, fenómeno que se prolongaría hasta noviembre de 2026. Esta situación climática, caracterizada por lluvias intensas y un aumento sostenido de la temperatura, ha generado el escenario ideal para la proliferación del Aedes aegypti, el mosquito transmisor del dengue. En lo que va del año, la enfermedad ya ha cobrado la vida de 12 personas y registra más de 7,400 infectados, concentrándose principalmente en la costa norte y la Amazonía.
El factor climático y la mutación del riesgo
El médico infectólogo Leslie Soto advierte que las condiciones actuales han alterado el ciclo biológico del vector de manera alarmante. Anteriormente, el mosquito tardaba entre 10 y 11 días en pasar de huevo a adulto; hoy, debido al calor extremo, este proceso se completa en solo 5 días. Además, el exministro Víctor Zamora señala que el zancudo ha roto barreras geográficas, encontrándose ahora en zonas que superan los 1,000 metros de altura y en depósitos de agua contaminada, algo poco frecuente en años anteriores. La falta de acceso a agua potable permanente en ciudades como Piura obliga a la población a almacenar el recurso, creando criaderos involuntarios en los hogares.
Impacto en el sistema de salud
Aunque el 90% de los casos de dengue suelen ser leves, el sistema sanitario enfrenta el fantasma del colapso vivido en 2023. El riesgo radica en que, ante la debilidad del primer nivel de atención (postas médicas), los pacientes acuden directamente a los hospitales, saturando los servicios de emergencia. Se estima que un 6% de los afectados requiere hospitalización y hasta un 4% necesita una cama en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), especialmente aquellos con comorbilidades como diabetes o hipertensión. Actualmente, departamentos como San Martín, Ucayali y Loreto concentran más de la mitad de los pacientes y fallecidos a nivel nacional.
Plan de respuesta y debilidades de gestión
Para este 2026, el Ministerio de Salud (Minsa) cuenta con un plan nacional que incluye innovaciones como la liberación de mosquitos con la bacteria Wolbachia y la ampliación de la vacunación. No obstante, especialistas critican la desproporción presupuestal: mientras se destinan S/ 110 millones a diagnóstico y tratamiento, la prevención solo cuenta con S/ 33 millones. A esto se suma la alta rotación de funcionarios y la politización del sector, factores que, según expertos, dificultan una respuesta técnica eficiente frente a una epidemia que ya está en curso y cuya magnitud final aún es incierta.