El cáncer de mama continúa siendo uno de los principales desafíos para la salud de las mujeres. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se registraron alrededor de 2,4 millones de nuevos casos y cerca de 694 mil muertes por esta enfermedad en el mundo. Frente a este panorama, la detección temprana sigue siendo una de las herramientas más importantes para reducir su impacto.
Aunque suele asociarse el inicio de los controles mamarios con los 40 años, el cuidado de la salud de las mamas puede comenzar mucho antes. El doctor Gonzalo Ziegler, mastólogo de la Clínica Anglo Americana, explica que las mujeres pueden acudir a una primera evaluación desde los 20 o 25 años, especialmente si presentan molestias, cambios físicos o antecedentes familiares.
“Mientras más temprano se detecte una enfermedad, mayores pueden ser las posibilidades de cura o supervivencia. La prevención empieza con la educación, los hábitos saludables y con saber que el especialista encargado de evaluar la salud mamaria es el cirujano mastólogo”, señala Ziegler.
¿Qué exámenes corresponden según la edad?
Los controles no son iguales para todas las mujeres. La edad, los antecedentes familiares y los factores de riesgo determinan qué pruebas son necesarias y con qué frecuencia deben realizarse.
Entre los 20 y 25 años. Se puede realizar una primera consulta para evaluar la salud mamaria y conocer los factores de riesgo personales. En mujeres jóvenes, el médico puede indicar un examen físico y, cuando existe una razón clínica, una ecografía de mamas y axilas. Esta última no constituye una prueba de detección rutinaria para todas las mujeres de esta edad.
A partir de los 40 años. La mamografía adquiere especial importancia como herramienta de detección temprana. Este examen permite identificar alteraciones que todavía no pueden percibirse mediante el tacto. La edad de inicio y la frecuencia del tamizaje deben definirse según las recomendaciones médicas aplicables y el riesgo individual.
Mujeres con antecedentes familiares. Quienes tienen familiares diagnosticados con cáncer de mama o una predisposición genética conocida pueden necesitar controles más tempranos y estudios específicos. En estos casos, Ziegler recomienda acudir al especialista desde los 25 años para establecer un seguimiento personalizado.
Señales que no deben ignorarse
Además de los controles preventivos, es importante prestar atención a cualquier cambio en las mamas. La aparición de un bulto, modificaciones en la piel o el pezón, secreciones inusuales o ganglios en las axilas son señales que requieren evaluación médica, independientemente de la edad.
“Hay cambios que no deberían pasar desapercibidos, como la aparición de un nódulo, alteraciones en la piel de la mama o el pezón, secreciones inusuales o ganglios en la axila. Ante cualquiera de estas señales, es importante acudir a una evaluación médica”, advierte el especialista.
Los expertos recuerdan que no todos los cambios mamarios son consecuencia de un cáncer, pero tampoco deben ignorarse. Conocer los factores de riesgo, mantener hábitos saludables y acceder oportunamente a los exámenes recomendados puede marcar una diferencia decisiva en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.