Keiko Fujimori regresó de viaje y empezó a declarar en torno a un eventual gobierno suyo mientras el país espera la proclamación oficial de los resultados electorales. La lideresa de Fuerza Popular no solo insistió en la necesidad de acelerar el conteo final, sino que también se pronunció sobre uno de los temas más sensibles del debate público: el indulto humanitario.
“Esperamos que el resultado final salga pronto, porque hay muchas decisiones por tomar y equipos que tenemos que armar de confirmarse este resultado”, señaló. En esa línea, identificó dos de los principales desafíos que enfrentaría el país en el corto plazo: la lucha contra la delincuencia y la posible llegada del Fenómeno de El Niño.
Sin embargo, no es la primera vez que se relacionan Keiko Fujimori y el indulto humanitario. “Toda solicitud de indulto humanitario tiene que llevarse a cabo de acuerdo a ley. En nuestro país no va a haber ni persecución ni privilegios. Pero también es importante señalar que cualquier pedido tiene que evaluarse respetando la dignidad de la persona y evaluarse caso a caso la situación médica de la que se encuentre”, afirmó.
Keiko Fujimori y el indulto humanitario
Sus declaraciones se producen en un contexto en el que la figura de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, sigue siendo un punto de referencia inevitable. El exmandatario, condenado por violaciones a los derechos humanos y corrupción, recuperó su libertad tras un proceso que reabrió intensos cuestionamientos dentro y fuera del país.
A lo largo de su trayectoria política, Keiko Fujimori ha defendido la situación de su padre y ha respaldado mecanismos legales para su liberación, lo que convirtió el tema del indulto en un eje recurrente de la discusión pública durante campañas anteriores.
Ahora, con la posibilidad de llegar finalmente a la Presidencia, su discurso busca marcar distancia en el plano formal: insiste en el respeto al marco legal y en la evaluación individual de cada caso. No obstante, el trasfondo político permanece. La sola mención del indulto vuelve a activar un debate que atraviesa no solo al fujimorismo, sino a todo el sistema político peruano.
Mientras tanto, el conteo de votos avanza hacia su tramo final y el país permanece en expectativa. De confirmarse los resultados, la candidata no solo tendrá que enfrentar los desafíos urgentes sino también aprender a lidiar con el antifujimorismo y la crítica social.