La imagen del presidente José Jerí enfrenta un severo cuestionamiento por parte de la opinión pública. Según el último estudio de CIT Perú (Enero 2026), el 50.6 % de los encuestados considera que el comportamiento del mandatario —quien fue visto ingresando a un chifa con capucha para mantener reuniones reservadas con empresarios chinos— genera sospechas directas de posibles actos de corrupción.
El análisis demográfico muestra que este escepticismo es más acentuado entre los hombres (53.6 %) y en las regiones del Norte (57.1 %) y Lima/Callao (53.9 %). Por otro lado, un 27.4 % de la población percibe que estas actitudes generan dudas éticas, aunque no necesariamente las califica como actos ilícitos.
Solo un 13.3 % de los ciudadanos afirma que el episodio del chifa no le genera ningún cuestionamiento, mientras que el 8.8 % prefirió no emitir una opinión al respecto. Estas cifras coinciden con un desplome en la aprobación general del presidente, quien ha perdido 25 puntos de popularidad desde noviembre pasado, situándose actualmente en apenas un 30 %.
La desconfianza ciudadana se ve alimentada no solo por estos incidentes de falta de transparencia, sino también por una percepción mayoritaria de ineficacia gubernamental: el 82.7 % de los peruanos califica de forma negativa la gestión de Jerí frente a la crisis de seguridad ciudadana que golpea al país.