Más de dos meses después de la ruptura de relaciones diplomáticas entre Perú y México, la bandera de Brasil fue izada en la embajada mexicana en Lima, formalizando el inicio de la representación diplomática brasileña en ausencia de vínculos bilaterales entre ambos países.
La decisión, confirmada por la Cancillería peruana, responde al encargo otorgado por el gobierno mexicano a Brasil, conforme a los protocolos internacionales que rigen cuando un Estado suspende relaciones diplomáticas. “Brasil se ha hecho cargo de la sede diplomática luego de las coordinaciones respectivas con Perú”, indicaron fuentes oficiales, precisando que esta representación se limita a la custodia del inmueble y asuntos administrativos, sin incluir funciones consulares ni económicas.
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La ruptura diplomática se hizo efectiva a inicios de noviembre, luego de que México concediera asilo político a Betssy Chávez, ex primera ministra peruana condenada a once años y medio de prisión por el delito de rebelión, al ser considerada coautora del intento de golpe de Estado liderado por el expresidente Pedro Castillo el 7 de diciembre de 2022. Este episodio derivó en la destitución de Castillo y en procesos judiciales contra varios exfuncionarios de su gobierno.
Las autoridades peruanas calificaron la concesión del asilo como un acto “inamistoso” y denunciaron un uso indebido del derecho internacional, al sostener que Chávez fue condenada por delitos comunes y no por persecución política. En respuesta, el Congreso peruano declaró persona no grata a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, acusando al gobierno mexicano de injerencia en asuntos internos.
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El izamiento de la bandera brasileña en la embajada de México, ubicada en la avenida Coronel Portillo, en San Isidro, constituye un acto protocolar previsto por la práctica diplomática internacional. Desde la mañana del sábado, la sede cuenta además con mayor presencia policial, ante el temor de un eventual intento de fuga de Chávez, quien permanece asilada en el recinto desde el 3 de noviembre.
La elección de Brasil como país custodio responde tanto a su experiencia diplomática en la región como a sus relaciones activas con el gobierno peruano. Fuentes diplomáticas subrayaron que esta medida no implica la reapertura de servicios consulares ni un acercamiento político entre Lima y Ciudad de México, sino una formalidad administrativa destinada a garantizar la protección de la sede y de los intereses básicos del Estado mexicano.
Hasta el momento, ninguna autoridad se ha pronunciado sobre el futuro de Betssy Chávez tras el cambio en la administración de la embajada, aunque se prevé que continúe asilada en la sede diplomática.