En el marco del aniversario del rescate de los rehenes en la residencia del embajador de Japón, el exjefe del grupo de interceptación conocido como “Los escuchas”, Jorge Cárdenas, ha vuelto a poner en relieve el papel decisivo de la inteligencia policial en uno de los operativos más emblemáticos del Perú contemporáneo.
A 29 años de la operación ejecutada el 22 de abril de 1997, el foco no solo recae en la intervención militar, sino en poco conocido trabajo previo desarrollado por agentes de la entonces Dirección Nacional Contra el Terrorismo (DINCOTE), hoy DIRCOTE, quienes lograron infiltrar y monitorear las comunicaciones del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
Tal como recoge un reciente reportaje de CARETAS titulado “Operación Chavín de Huántar: los ‘escuchas’ que hicieron historia”, un grupo de 44 agentes —entre oficiales y suboficiales, casi la mitad mujeres— participó en la instalación de micrófonos dentro de la residencia tomada. Este trabajo permitió obtener información clave sobre los movimientos, rutinas y decisiones del grupo terrorista.
Siete de estos agentes han brindado su testimonio por primera vez a un medio. Se trata de Víctor Muñoz Osorio, Pedro Adrianzén Ruidias, Faura Vargas Olarte, Bertha Ávila Cáceres, Norma Quenta Barrantes, Claudia Canales Becerra y Miriam Blanco Chiri, quienes recuerdan con claridad las operaciones realizadas entre diciembre de 1996 y abril de 1997.
“Estamos disfrutando a nuestros hijos y nietos, cosa que pocas veces pudimos hacer cuando estábamos en actividad”, señalan, reflejando el sacrificio personal que implicó su labor en aquellos meses críticos.
Durante ese periodo, los terroristas del MRTA mantuvieron secuestrados a 72 rehenes en la residencia diplomática. El operativo culminó con la liberación de 71 personas, tras la muerte del magistrado Carlos Giusti Acuña durante el cautiverio.
El trabajo de los “escuchas” permitió, entre otros aspectos, conocer en tiempo real las decisiones del grupo terrorista y alimentar la estrategia que culminaría en la operación militar. Esta labor se articuló con otros esfuerzos de inteligencia, incluyendo la coordinación con el almirante Luis Giampietri, quien desde dentro aportó información relevante.
Desde la perspectiva de quienes lideraron estas acciones, como Jorge Cárdenas, el éxito de Chavín de Huántar no puede entenderse sin el componente de inteligencia. Un trabajo silencioso, altamente especializado y, en muchos casos, aún cubierto por la reserva propia de estas operaciones.
Hoy, a casi tres décadas de aquel episodio, el reconocimiento alcanza no solo a los comandos que ejecutaron el rescate, sino también a los agentes que, desde la sombra, hicieron posible una de las operaciones más exitosas contra el terrorismo en la historia reciente del país.