Las canciones de A flor de piel fueron escritas en un momento difícil. “Este álbum nació en una época en la que me sentía bastante triste”, dice Arantxa (22). El disco se arma tras vivir una relación desgastante, una sensación persistente de no ser suficiente y esa presión de sentir que el tiempo se acaba demasiado pronto. Sus influencias musicales van desde Billie Eilish y Olivia Rodrigo hasta My Chemical Romance y Fito Páez. “La persona que escribió estas canciones quería sostener cosas que ya no tenían sentido”, cuenta. Terminar el álbum fue también dejar de encajar y asumir una identidad propia. “Soy esto, y ya está”. El título es fiel a las emociones que envuelven al álbum. “Me siento una persona superemocional. Si el disco es triste, es porque yo estaba triste”. Entre las canciones, “Álbum de fotos” ocupa un lugar distinto: cuenta la historia de amor de sus padres desde la voz de su progenitor. “Es una canción muy especial para mi familia y disfrutan cuando la canto”, dice. Cuando el disco salió, no hubo miedo. “Sentí que parí un hijo”, recuerda entre risas. El álbum es solo el primer paso de la carrera de Arantxa, quien ya se está preparando para presentarse en distintos lugares del país.
Escribe: Ricardo González Vigil
El título de nuestro recuento de 2025, de un lado, celebra la abundancia de libros destacables a pesar de las enormes deficiencias de nuestro mundo editorial y contexto tanto político-económico como educativo-cultural. De otro lado, rinde tributo a nuestro escritor de mayor difusión universal, Mario Vargas Llosa, fallecido el 13 de abril, paradigma de una existencia consagrada, con talento, disciplina y carisma superlativos, contra viento y marea (frase con que rotulaba sus artículos reunidos), al desarrollo cabal de su potencial creador.
EL LEGADO DE VARGAS LLOSA
El legado gigantesco de nuestro premio nobel gravitó omnipresente en el ámbito nacional e internacional. Baste recordar los homenajes que recibió en la FIL de Lima y en dos megaeventos: el X Congreso Internacional de la Lengua Española, el cual se realizó en su ciudad natal atendiendo a un deseo suyo; y la undécima convocatoria del Hay Festival Arequipa, coloquio creado gracias a la recomendación de nuestro arequipeño universal, asiduo participante en los Hay Festival del mundo entero.
LA VIGENCIA DE CÉSAR VALLEJO
En el mencionado X Congreso Internacional de la Lengua Española, se presentó la Poesía reunida de Vallejo dentro de la canónica colección de clásicos del idioma, a cargo de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, en convenio con la editorial Alfaguara. En la FIL, la Universidad César Vallejo tuvo un stand dedicado a los vallejistas italianos y publicó la esperada traducción del fundamental aporte de Roberto Paoli, César Vallejo: un estudio introductorio.


POESÍA
Con un cerro como protagonista, cerró el 2025 el poemario del año: 8°26’09.2”S,78°55’42.4”0, del artífice-alquimista Ángel Ibarguren. Preside una cosecha de aportes magistrales: Jazz profundo & otros delirios, de Jorge Nájar; Vocación de náufrago (Premio Juan Gil Albert, XLII Premios Ciutat de València), de Nilton Santiago; Esta canción no termina de salir de mi boca, de Roxana Crisólogo; La memoria hila (Premio Copé de Oro), de Elma Murrugarra; En memoria, de José Carlos Yrigoyen; y, por cierto, los poemarios inéditos incluidos en la compilación Ciudad sagrada y otros libros, de Omar Aramayo.
Cerca de ese elenco privilegiado, Carlos López Degregori, Entre dos fronteras; Róger Santiváñez, Virgen de Guadalupe; Mario Montalbetti, Arroyo Maldonado; José Antonio Mazzotti, su poemario póstumo La estrella más cercana; y Martín Rodríguez-Gaona, Finix desolatrix veritae / Instalación con paneles móviles. Junto con ellos, la maduración creadora de Harold Alva, en Spleen y Ofertorio; Gloria Portugal, en Tarde llegaron las hadas; César Panduro Astorga, en La acequia; y José Gabriel Cabrera Alva, en la original exploración titulada Contralengua / Edición Plurilingüe.
Otros poemarios perdurables: Patricia Colchado, Astro de luz sinfónica; Joe Montesinos Illescas, Estirpe de erizo; José Beltrán Peña, Estación del amor; Santiago Risso Bendezú, Canto al cuerpo y otros textos; Miluska Vera Mendoza, Transmutaciones; y Activación del ritual, del grupo Inmanencia:
- ANTOLOGÍAS: Nicomedes Santa Cruz, De ser como soy me alegro, selección de Pedro Santa Cruz Castillo y Luis Rodríguez Pastor. Cada vez más reconocidos internacionalmente, Miguel Ángel Zapata, con Escribo caminando y Una manija para abrir el poema de corazón oscuro; y Harold Alva, con Hábitos de caza y El libro de los cuervos.
- RESCATES: Jorge Eduardo Eielson por partida triple: la de Antígona, edición crítica de Renato Guizado; Concierto urbi et orbi Eielson 2024, concepto de Luis Rebaza Soraluz; y Primeras poesías y otros textos, ed. de Ricardo Silva-Santisteban. Subrayemos, también, Juan Gonzalo Rose, el poemario inédito Olvidarte sería conocer el olvido. Y el libro de cuentos inédito Mi tía Carolina y otros parientes, de Wáshington Delgado.
MICRORRELATO
Una joya que reelabora libremente la tradición oral: Enrique Carbajal, La sombra y otros cuentos. Y la pericia de José Beltrán Peña, Etcétera…
CUENTO
Sobresale E-mails con Roberto Bolaño, maduración creadora de J. J. Maldonado. Lo acompaña una pieza más del universo intransferible de Katya Adaui, Un nombre para tu isla. Cerca de ellos, el ingenio implacablemente lúcido de Alejandro Neyra en Cultura peruana; y la imaginación liberada de Daniel Salvo en Sangre para los dioses.
Aplaudamos, asimismo, Los gatos mueren con los ojos abiertos de Pedro Llosa, Huellas nada más de Roberto Reyes Tarazona, Viendo tu vida derrumbarse desde una distancia segura de Gianni Biffi, Los colores de la infancia de Patricia Colchado, Aspectos personales de Elton Honores, y El lugar de donde la nieve no se va de Jeremy Torres-Montes.
- ANTOLOGÍA: Alexis Iparraguirre, Nada humano sobrevive aquí / Antología de cuentos peruanos bajo la sombra de Lovecraft.
•OBRA REUNIDA: Mariella Corvetto Romero: La perversa infancia. - EDICIÓN CONMEMORATIVA: Celebración de los 50 años del clásico Monólogo desde las tinieblas de Antonio Gálvez Ronceros.
NOVELA CORTA
En primer término, El verdugo de los indefensos de Carlos Rengifo, y Mañana te escribo de Marco García Falcón.
NOVELA
Un año fecundo en grandes novelas: Coreografía para trenzas solas de Teresa Ruiz Rosas, la más admirable por el logro de un español quechuizado y aimarizado, y la complejidad humanísima de sus personajes principales; Minimosca de Gustavo Faverón, nueva inmersión en el subsuelo tanático y profanador de su universo creador; y las esquirlas culpables de Preludio a los delirios de un joven pianista sin cabeza de Stuart Flores. Las acompaña, llena de humor entrañable y agudeza psicológica, Mamita de Gustavo Rodríguez.
De menor envergadura, circularon la novela histórica Tierra de canes de Carlos Enrique Freyre; El Titikaka en la mochila, una de las mejores narraciones de Walter Lingán; El ancho mundo de Eduardo González Viaña, ficcionalización de la vida de Ciro Alegría; Jardín lejano de Jorge Díaz Herrera; Criaturas virales de Dany Salvatierra; Los espectros (Premio Copé) de Christian Elguera Olortegui; las primeras novelas de Jhemy Tineo Mulatillo y Orlando Mazeyra, Los restos de la piel y El mar que nos espera (premio de la Feria Internacional del Libro de Ayacucho), respectivamente. El caso de la monumental El principio del mundo de Jeremías Gamboa resulta singular: su vigor literario se ve mermado por una prosa frecuentemente llana, declarativa.
- RESCATES: La edición definitiva de la gran novela El mundo sin Xóchitl y la esperada reedición del híbrido de novela y ensayo La destrucción del reino, dos obras maestras de Miguel Gutiérrez.


LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
Descollaron Mi abuela y su asesino de Mariella Corvetto Romero, La tranquila de Ana Luisa Ríos, Los dos Claus de María Fe Castro Rey, Nina, la lagartija de Pilar González Vigil y la colección Entre bichos y Secretos de Ángel Calvo.
- ANTOLOGÍA: Una contribución mayúscula: Poesía infantil de La Libertad, selección de Bethoven Medina Sánchez.
NO FICCIÓN
- LIBRO-FUSIÓN: Carmen Ollé, Me gustan los atardeceres tristes.
- CRÓNICA: Fernando Ampuero, Marea alta.
- ANTROPOLOGÍA: Luis Millones y Renata Mayer, Montañas, oráculos, gentiles, demonios y otros seres imaginarios de los Andes.
- ARQUEOLOGÍA: Adine Gavazzi (curadora), Paleo Amazonía. Arqueología e historia del patrimonio biocultural.
- ARTE: Martín Horta, Arte y arqueología en Samaca.
•FOTOGRAFÍA: Mariza Mujica Pinilla (ed.), La mirada persistente: fotografía peruana, siglos XIX-XXI. - HISTORIA: Eduardo Arroyo Laguna (ed.), José Faustino Sánchez Carrión y los ideólogos de la Independencia.
- RESCATE: Textos publicados en forma anónima por el gran Ricardo Palma, La Semana: crónicas político-festivas en el diario El Nacional, Lima, 1863, edición y notas de Oswaldo Holguín Callo.

Por: RUBÉN QUIROZ ÁVILA
Es una puesta que reivindica la naturalidad del teatro. Y, desde esa osadía actoral y denuncia social, nos impele a reflexionar sobre el regreso a los orígenes rituales y honestos de las artes escénicas. Un elenco de jóvenes y niños entregados con una pasión notable en las tablas nos cuenta una historia de marginalidad, la violencia urbana desatada en clave de la crudeza de Tarantino y, con ello, la derrota total de toda esperanza en los barrios más excluidos. Descritos como parias, habitando las periferias, la tropa juvenil entusiasta se desplaza entre la tragedia de los arrinconados y la aceptación de que es inevitable morir cuando se está acostumbrado a la exclusión. No hay heroísmo en el descalabro estructural de los suburbios.
Coveñas, con un texto verosímil tanto en el uso de los términos de la jerga fronteriza como en el realismo en la psicología de los personajes, plantea en esta historia sobre un barrio chalaco las inevitables vicisitudes de abatimiento y desaliento existencial. El camino delictivo que queda es desesperanzador, pero es el único posible. Nadie puede escapar de la telaraña de acciones transgresoras y el reducido margen para romper el círculo vicioso de unas vidas condenadas a la culpabilidad irreversible. En esos submundos es inalcanzable cualquier forma de expectativa, casi no hay salida.

Acompañado de compases de rap, la obra rompe, a veces involuntariamente, el distanciamiento brechtiano y aniquila con candor la cuarta pared. Bajo esa espontaneidad y franqueza estamos ante un experimento escénico auténtico y desenfadado. Esa intrepidez actoral es a la vez una advertencia de lo que está sucediendo en los márgenes de la ciudad y de las profundas tragedias en las que están envueltas sin que a nadie le importe. El flow define las acciones dramáticas, su peligrosa cadencia marca también el derrotero de unas vidas sentenciadas. El designio es en sí mismo una imputación, cualquier futuro es una acusación.
Por eso, es conmovedor que esta larga lista de muchachos monte una advertencia teatral, con ardor y vehemencia, y plantee una protesta pública sobre una forma de vivir y morir que va impregnando todas las capas sociales y, en particular, se ha cebado en las zonas vulneradas, en las que hasta la respiración es punible. Solo se cuenta la fecha en la que alguien será ejecutado. Esa cadencia letal que es inherente a los barrios y arrabales en los que no hay justicia, pero sí lealtad y confraternidad litúrgica.
Dirección y texto: Gerardo Coveñas
Elenco: Sully Esmeralda, Julio Sosaya, Lázaro Falcón, Yosy Arias, Abraham Reyes, Alexander Marcañaupa, Ana Arias, Edu Cáceres, Fabiano Ramos, Fabrizzio Vidal, Geymi Abregú, Grace Utani, Isamar Solano, Jesús Vera, Michael Cossio, Milagros Lindo, Paulo Cameo, Adrán Céspedes, Rosalú Echegarary, Sebastián Cruz, Steven Pino, Tony Leomar.
Lugar: Teatro Auditorio de Miraflores.
TEATRO:
Volver a Mirar
Como parte del ciclo Presencias que transforman, el Teatro La Plaza presenta Volver a mirar, propuesta de danza-teatro escrita, dirigida y protagonizada por Mirella Carbone. La obra plantea un recorrido íntimo por la memoria corporal, donde el movimiento reactiva recuerdos y preguntas sobre el presente. Tendrá una temporada corta de ocho funciones, del 28 de enero al 8 de febrero. Entradas en Joinnus y boletería.

Cine
Revivir clásicos
lEl ICPNA presenta el ciclo And the Oscar goes to… Mejor director, una selección de nueve películas dirigidas por realizadores que marcaron la historia del cine y ganaron el premio de la Academia. Las funciones van del 12 al 28 de febrero, a las 7:00 p. m., en el Auditorio ICPNA Miraflores. Ingreso libre, previa inscripción.

Por: Cristina Dreifuss
Decana de la Facultad de Arquitectura y Diseño - UPN
En un año de elecciones presidenciales, desde la arquitectura y el urbanismo tenemos la oportunidad de elevar el debate público más allá de las promesas coyunturales. Aun cuando el campo de acción de la Presidencia, el Congreso y el Senado es bastante amplio, vale la pena preguntarnos qué deberíamos exigir a quienes aspiran a gobernar nuestras ciudades y territorios.
Políticas de largo plazo, no soluciones de campaña
Necesitamos candidatos que comprendan que la ciudad no se construye en cinco años. Deberíamos desear planes maestros de desarrollo urbano que trasciendan periodos gubernamentales, con visiones a 20 o 30 años que garanticen coherencia entre administraciones. Las infraestructuras, los sistemas de transporte público y los espacios verdes requieren continuidad, no empezar desde cero cada periodo. Estos planes, además, deben buscar continuidad y diálogo con lo que ya se ha avanzado, y deben plantear propuestas coherentes de ejecución que eviten que se queden en el cajón.
Derecho a la ciudad para todos
Es fundamental exigir compromisos claros con la vivienda digna y asequible. Las políticas habitacionales no pueden limitarse a números: necesitamos calidad arquitectónica, acceso a servicios, integración urbana y respeto por la diversidad social. Deberíamos desear ciudades donde vivir cerca del trabajo no sea un privilegio de pocos, sino una posibilidad real para la mayoría.
Sostenibilidad más allá del discurso
El cambio climático ya no es futuro, es presente. Necesitamos candidatos con planes concretos de movilidad sostenible, protección de áreas naturales, gestión eficiente del agua y estrategias de densificación inteligente. La sostenibilidad no puede ser solo retórica electoral, debe traducirse en presupuestos, normativas y proyectos específicos.
Participación ciudadana real
Deberíamos desear procesos de planificación urbana en los que los habitantes sean protagonistas, no espectadores. Mecanismos transparentes de consulta, presupuestos participativos y diseño colaborativo de espacios públicos.
Este año electoral representa una oportunidad para que arquitectos y urbanistas seamos voz activa en el debate. La ciudad que habitaremos mañana se decide en las urnas este abril.
Por: Marce Rosales
En la oficina de Jan Mulder conviven dos épocas que no se hablan pero se observan. Sobre sus paredes descansan retratos fotográficos enmarcados y algunas cámaras antiguas. En su bolsillo, un iPhone que marca 27 968 fotografías tomadas. No hay rollos ni espera ni miedo al error. “Años que no uso una cámara”, dice mientras mira un estuche Nikon que descansa en el piso de su oficina. El hombre que fundó el Centro de la Imagen y que levantó la colección privada de fotografía más grande del Perú mira el presente de la fotografía con mucha curiosidad, propia de esta rama.
La excusa es “El espejo múltiple: Courret y sus contemporáneos en Francia”, muestra que abrió este 27 de enero en la Alianza Francesa de Miraflores. Son cerca de 80 piezas que ponen frente a frente a los pioneros franceses de 1850 con el Estudio Courret, un taller que fijó el rostro oficial del Perú republicano. Mulder lo resume con una frase que podría ser el epígrafe de toda la exposición: “Courret fotografiaba una idea del Perú. Legítimo, pero era una idea europea del Perú”.
El diálogo entre ambas orillas es inevitable. Los franceses inventaban la técnica mientras el Perú se dejaba retratar. “El fotógrafo de esa época era todo: químico, mecánico, artista y también comerciante. Parte del negocio era el retrato familiar: tú, tu mamá, tus hermanos. La fotografía llevó la imagen al ciudadano de a pie”, explica. Cuando Courret salía del estudio, lo hacía con la misma lógica: vender un país posible. “Se entera del bombardeo de Chorrillos y va a fotografiarlo. Tenemos imágenes de los ferrocarriles, de la invasión chilena. Todo eso era importantísimo”.
Mulder, quien ha pasado media vida negociando con fantasmas de vidrio, compró en 2011 el archivo Courret: entre 25 000 y 30 000 placas embaladas por temas —Chincha, el norte, Lima— que fueron trasladadas un sábado por la mañana desde el centro de la ciudad. “No pregunté de dónde salieron. Solo sabía que no podían terminar bajo una torre de quince pisos”. Hoy ese archivo descansa en la Universidad de Piura, con temperatura controlada y un equipo dedicado a estudiarlo. “Las entidades privadas han cuidado mejor la fotografía que el Estado, sin lugar a dudas”, afirma.

Su relación con las imágenes no es académica, es casi doméstica. En una pared de la oficina cuelga la fotografía de una momia realizada por el artista Lorry Salcedo. “Si perdiera toda mi colección, me quedaría con esta”, confiesa. La pieza viajó con él a Arlés y ha sobrevivido a mudanzas y exposiciones. “Es como una compañera. Viene gente de todas partes y se quedan mirándola. Tiene algo que no te suelta”, comenta. La momia funciona como brújula íntima dentro de un archivo que ya no le pertenece del todo.
Mulder llegó a la fotografía por un desvío. Estudiaba administración en Boston hasta que se aburrió y cambió de carrera; su padre no lo celebró. En 1970 cubrió el terremoto de Huaraz y aprendió que el azar también revela, ya que el carrete de un vuelo en helicóptero nunca avanzó y regresó vacío. “Tomaba, tomaba, y no había nada. Con el celular eso no me pasa”, dice mientras vuelve a mirar su teléfono.
Sin embargo, Mulder no se lamenta porque entiende que cada época produce su forma de mirar y que el problema no es la tecnología, sino la memoria.
“El espejo múltiple” intenta justamente recordar que la imagen del Perú fue construida desde afuera y desde adentro, entre estudios elegantes y calles bombardeadas. Las fotografías francesas de París, Arlés o los puertos del sur dialogan con los retratos limeños como si se observaran a través de un vidrio antiguo. “La selección es, ante todo, estética —explica Mulder—, pero lo estético también es histórico y emocional”.
Al final, el coleccionista parece más un guardián provisional que un dueño. Ese es su propósito. Sus 27 000 fotos del celular crecen mientras las placas del siglo XIX duermen en Piura. Entre ambas orillas se extiende la misma pregunta: ¿qué país hemos querido ver y cuál preferimos olvidar? Tal vez por eso Mulder sonríe cuando vuelve a la momia. En ese rostro sin tiempo reconoce la única certeza de todo archivo, que la fotografía no captura la verdad, sino el marco donde decidimos mirar.


Escribe: Luis E. lama
Es, probablemente, el estudio más completo que se haya dedicado a un artista peruano. Abarca dos instituciones y permanecerá en exhibición durante cinco meses, un hecho sin precedentes en el medio local. Mariotti —y su esposa, María Luy— lo merecen.
Vino a Lima para la inauguración, aunque pronto debió regresar a Suiza sin que pueda entrevistarlo para hablar sobre su monumental legado. Para mi generación, Mariotti representa como pocos las rupturas de las vanguardias de los años 70, pero también el rigor y la coherencia de una práctica que siempre buscó ser pública y abierta, más allá de las convenciones establecidas.
Corresponde ahora al MALI y al MAC desarrollar programas educativos para que las nuevas generaciones se acerquen a una obra que pudiera parecerles críptica en un primer momento, pero que en realidad está profundamente ligada a los tiempos que nos ha tocado vivir.
Un grande.

EL INFIERNO AQUÍ EN LA TIERRA
El ICPNA inaugura tempranamente su temporada grande con una muestra excepcional: “Hasta agotar lo imposible”, una antología de José Tola que, por primera vez, ocupa los dos espacios de la sede de Miraflores. El primero, curado por Max Hernández; el segundo, en la sala Shinki, por Cassandra Tola.
Hay mucho que analizar tanto en las exposiciones como en la riquísima trayectoria del artista: desde su pintura cercana hasta el surrealismo —en diálogo con Tilsa en los años 70—, pasando por las siluetas de PVC quemado y recortado que exhibimos en la Miró Quesada (quizá, para quien escribe, el momento más radical de su producción), hasta la etapa final, con lienzos de una terrible belleza presentados en la Galería Lucía de la Puente.
Tola deja además una de las mejores esculturas contemporáneas en el espacio público limeño, instalada en el malecón de Miraflores, casi frente a la casa donde vivía, desde donde podía contemplar al señor Sol y a la señora Luna, en escala monumental, meditando frente al mar, junto a él.
Volveremos.
GRUPO PARÉNTESIS EN CC INCA GARCILASO
Esta muestra bibliográfica, curada por Augusto del Valle, permite comprender mejor aquello que en su momento se llamó vanguardia y el espíritu que la animaba. Se trata de una revisión del pasado que busca acercarlo a una generación que observa el mundo y el arte de manera radicalmente distinta.
El Grupo Paréntesis tuvo una existencia breve —apenas entre marzo y julio de 1979—, pero en ese corto tiempo desplegó una actividad intensa orientada a quebrar los parámetros de su época. Varios de sus integrantes pasarían luego a formar parte de E. P. S. Huayco, donde el impulso inicial se transformó en un trabajo colectivo más sistemático: un taller estructurado, con reuniones, debates y producción conjunta que consolidó un modelo de creación compartida.
Entre sus acciones más recordadas figuran El becerro de oro, la intervención del cuaderno Coquito y el Festival Contacta ’79 de Arte Total en Barranco. A diferencia de la edición original de 1971 impulsada por Mariotti y Luis Arias Vera, al igual que la de 1972, auspiciada esta vez por el gobierno de Velasco a través de SINAMOS, esta nueva versión fue autogestionada por artistas independientes. Sin apoyo estatal y pese a las tensiones políticas —algunas propuestas incomodaron a figuras del régimen como Richter Prada, ministro de Defensa—, la censura nunca llegó a concretarse.
Hablar hoy de Paréntesis es volver a un momento atravesado por el ideal de un arte situado fuera del mercado, visto entonces como su principal antagonista. En realidad nunca lo fue. Esa vieja aspiración contrasta con el pragmatismo de las nuevas generaciones, en un país donde la creación sigue careciendo de estímulos públicos.
Principales integrantes: Lucy Angulo, Fernando Bedoya, “Cuco” Morales, Juan Javier Salazar, Charo Noriega, Francesco Mariotti y María Luy.
HUANCHACO EN EL MALI
La instalación de Fernando Gutiérrez en el MALI revisita el pasado a partir del Lanzón de Chavín, una de las piezas más emblemáticas del imaginario precolombino. Reproducido en silicona, espuma y fierro, el monumento se “ablanda” y se transforma en un cuerpo vulnerable, como un paciente en el diván, como si se tratara de un ejercicio de psicoanálisis nacional dentro del museo.
Aunque podría leerse en clave irónica, como en trabajos anteriores de Huanchaco, aquí el humor cede paso a un estudio más riguroso. El lanzón, flácido y orgánico, luce sometido a terapia. A su lado un parlante reproduce textos históricos y un mecanismo simula su respiración, dotándolo de vida.
Una serie de dibujos, de notable rigor, refuerza la propuesta, que subraya la tensión entre “mito, ciencia y poder”, cuestionando cómo el patrimonio es narrado, interpretado y exhibido. La visita es indispensable para aproximarse a la inteligente propuesta de uno de los artistas más sólidos de su generación.

El Perú es uno de los países con mayor riqueza turística del mundo. Posee una de las siete maravillas del mundo moderno, una gastronomía reconocida globalmente y una diversidad cultural y natural incomparable. Sin embargo, los indicadores no acompañan ese relato. A cinco años de la pandemia, el turismo peruano sigue sin recuperar los niveles previos y exhibe la ocupación hotelera más baja de América Latina.
La alerta fue encendida recientemente por la Sociedad de Hoteles del Perú (SHP), que en un duro pronunciamiento denunció el abandono estructural del sector. Según cifras de STR, Lima registra una ocupación promedio cercana al 70 %, mientras que el resto del país apenas alcanza el 59 %. Ciudades como Bogotá, Cancún, Cartagena, Montevideo o Santiago superan ampliamente estos niveles. Incluso destinos centroamericanos como Guatemala, San José o El Salvador muestran mejores resultados.
“Igualarnos a países con conflictos políticos severos o con sobreoferta hotelera es inadmisible”, señala Ignacio Mendoza, presidente de la SHP y director del comité de infraestructura hotelera y turismo de la Sociedad Nacional de Construcción e Infraestructura (SNCI). Lima, que se ha posicionado como hub gastronómico y sede de grandes eventos —APEC 2024, finales deportivas internacionales, congresos— no logra traducir esa visibilidad en mayor ocupación.

Uno de los principales cuellos de botella sigue siendo Machu Picchu. El acceso limitado, la venta presencial de cerca del 25 % de los boletos en Aguas Calientes, los bloqueos ferroviarios y la falta de digitalización han generado desconfianza en agencias y operadores internacionales. Mientras Chichén Itzá o Teotihuacán reciben hasta dos millones de visitantes al año, la principal joya del turismo peruano apenas supera el millón y medio.
A ello se suman problemas de infraestructura largamente postergados: aeropuertos regionales precarios, ausencia de vías de acceso al nuevo Jorge Chávez, la concesión estancada del Centro de Convenciones de Lima —capaz de albergar 10 000 personas— y una tasa de transferencia aérea de 12 dólares por pasajero, única en la región que desalienta el tránsito y el turismo stopover.
En este contexto, pocos días después del pronunciamiento del sector privado, el MINCETUR aprobó el Reglamento de la Ley N.º 32392, Nueva Ley General de Turismo, mediante el Decreto Supremo N.º 002-2026-MINCETUR. El objetivo es claro: promover un turismo sostenible y competitivo, e impulsar el crecimiento económico. Es la primera actualización integral del marco normativo en 16 años.
La expectativa es alta, pero el desafío mayor será la ejecución. Hoy el Perú solo ha recuperado el 78,8 % de los visitantes prepandemia. El turismo representa apenas el 3 % del PBI, una cifra menor frente a su enorme potencial. Para que la ley no quede en el papel, el sector reclama articulación, plazos y decisiones políticas firmes. El turismo, recuerdan, no es un lujo: es una industria sin chimeneas, transversal y clave para el desarrollo del país. (Diana Zileri)
Por Roberto Ochoa Berreteaga
Cajachos, cajamarqueces y cajamarquinos dejarán de lado sus diferencias políticas y cumplirán la promesa electoral de tirar la casa por la ventana para celebrar su emblemático carnaval y así recuperar la fama de una fiesta que ya tiene dura competencia en otras regiones del Perú.
La versión de este 2026 del carnaval cajamarquino ya tiene su himno y sus fechas oficiales. Todo arranca el sábado 14 de febrero con el tradicional ingreso del Ño Carnavalón, que coincidirá con el concierto de los Hermanos Yaipén en la explanada Fongal. La fiesta continuará con los concursos de patrullas y comparsas (domingo 15), el gran corso del lunes 16 y la jarana popular hasta el miércoles 18 de ese mes.
Los organizadores calculan en 60 000 la cifra de turistas foráneos, quienes podrán gozar con la población local de la tradicional batalla de agua, el concurso de coplas y sus célebres danzas típicas: shacshas, la matarina, cumbe-cumbe, entre otras; así como de sucesivos eventos musicales.
Uno de los grandes ausentes en esta versión del carnaval será el recordado empresario Walter Llaque Cacho, dueño y fundador del Gran Hotel Continental. Su visión emprendedora continúa de la mano de su esposa, Paula López Casana, y su hijo Roger Llaque López, quienes asumieron la dirección del célebre Hotel & Spa Laguna Seca, símbolo de la hospitalidad cajamarquina y epicentro del turismo de aguas termales.
Precisamente, se acaba de publicar un libro gráfico dedicado a la historia del hotel Laguna Seca con reveladores textos de la historia de esta antigua casa hacienda e ilustrado con espectaculares imágenes de Mayer Abanto Chávez y José Luis Chávez Tejada, destacado artista plástico y fotógrafo.
Roger Llaque, gerente general del hotel Laguna Seca, dice: “Queremos que este libro sea mucho más que un compendio de recuerdos. Es un homenaje a la memoria viva del hotel, a las generaciones que lo forjaron y a los huéspedes que lo han llenado de historias inolvidables. Sentimos la necesidad de preservar en estas páginas la riqueza de nuestro pasado, el valor único de nuestras aguas termales y el papel del hotel como pionero del termalismo en el Perú”.
El libro es bilingüe, de pasta dura y hojas de papel couché. Sin duda es el mejor souvenir de la visita a Cajamarca, pues en sus páginas se puede leer la historia de la casa-hacienda Laguna Seca y su transformación en un hotel único en su género por el acceso a las célebres aguas termales. Además, nos ilustra con un detallado informe de los principales atractivos turísticos de la región.


Son estas unas elecciones particularmente complejas, y por varias razones. Son, en realidad, dos elecciones en una, puesto que el proceso electoral nacional se superpone al proceso subnacional. Este fenómeno ocurre cada 20 años. A eso se añaden una larga lista de partidos, lo que rompe todos los récords electorales, y una desbordada cédula que más parece una sábana sin precedentes.
Un verdadero escenario caótico y pospandémico que coincide con la crisis económica y la ola de violencia que asola nuestro país. Sicariato, “gota a gota”, minería ilegal, trata de blancas, “trenes” venezolanos y un variado crimen transnacional que han preparado este coctel molotov.
¿Cómo mantener la calma, los pies sobre la tierra y votar bien? ¿Cómo no dejarse llevar por el sinsentido, la depresión o el cinismo a la hora de ir a las urnas?
“HAY DESCONFIANZA Y FALTA DE CONTROL”
Sergio Fernández Valdivia, psicólogo de la Clínica San Pablo, cree que “cada vez las personas están más cargadas”. Para el licenciado, “hay una sensación sostenida de incertidumbre y amenazas”. Y esto tiene que ver con el actual contexto de crisis política y económica.
Según el especialista, el actual momento afecta la “seguridad básica” de las personas. “La gente se siente inestable por todo lo que está pasando, y ahí el sistema emocional pierde regulación. Y ahí empiezan los síntomas de estrés, ansiedad y agotamiento emocional”.
El experto reconoce que las fechas de campaña electoral disparan una sensación de desconfianza y falta de control. “Cuando las personas no pueden anticipar qué va a pasar, estamos en constante alerta y eso incrementa la ansiedad”, dice. Eso solo los vuelve más irritables. Y a eso se agrega la crisis económica y de seguridad.
Esta crisis emocional se ve en todos los sectores y en todas las edades: adultos, adultos mayores y jóvenes. “Estos últimos suelen ser los más expuestos y vulnerables”, reflexiona. La solución es tratar de recuperar la sensación de control y seguridad. La rutina ayuda mucho a eso. “Hay que regular el consumo de noticias; no estamos preparados para estar en modo de hipervigilancia”. Salvo que sea periodista, claro. Para cualquier caso, busque apoyo profesional.
“HEMOS PASADO DEL ESTRÉS AL CINISMO”
“Las encuestas describen un nivel muy alto de desaprobación”, dice el psicólogo social. “La gente está podrida de los políticos”, reflexiona el también profesor principal de la PUCP. “Como consecuencia de esto, los peruanos entran en un estado de cinismo, dejadez y amortiguación emocional”. A favor de esta hipótesis está el hecho de que el candidato ganador sea el señor blanco o viciado. Pero, esta vez, con el porcentaje aún más alto. “Más que un estrés, estamos ante un caso más avanzado, que es el desinterés y el cinismo”, sugiere. “Cuando no puedo enfrentar algo, entro en grado de cinismo, lo que nos protege, pero a la vez nos pone más vulnerables ante temas que no nos interesan pero que deberían provocar protestas”. En otro país, la juventud habría salido a las calles con furia, pero acá hemos llegado a un nivel de adormecimiento. “Hemos pasado del estrés al cinismo”, sentencia.
A esto se suma el sicariato. “Uno de los mayores promotores de estrés, ansiedad y depresión”, reflexiona. “No estamos mentalmente bien, porque del estrés pasamos al cinismo, a la ansiedad y a la depresión”, desarrolla. “Los índices de ansiedad y depresión han subido exponencialmente. La gente está más fosforito, ya no piensa y se polariza, como se ve en las redes sociales”.
Solo queda votar bien para que un mal gobierno no se sume a esta tormenta perfecta y recatafila de plagas bíblicas


Escribe: Rodrigo Chocata Reyes
No todos los días uno coincide con un campeón del mundo recorriendo la Vía Expresa. Ocurrió la tarde del pasado 24 de enero, bajo el cielo gris de Lima. Mientras un ómnibus morado avanzaba con fluidez rumbo al Estadio Alejandro Villanueva, en La Victoria, los pasajeros del Metropolitano, acostumbrados a la monotonía del viaje, no daban crédito a lo que sus ojos veían en la vía contigua.
A solo unos metros, avanzando a la misma velocidad y separado apenas por un vidrio, iba Lionel Messi. La escena rozaba lo surrealista. Oficinistas y estudiantes pegaban sus teléfonos a las lunas, golpeaban el cristal y, en una súplica casi cómica, rogaban al propio chofer que no se detuviera en ninguna estación, que mantuviera el ritmo para no perder de vista al hombre que ha hecho de lo extraordinario una rutina.
Y es que la admiración no entiende de lógica ni de rutas, pero sí entiende de memoria. Lima ya había sido testigo de este fenómeno a lo largo de los años, como cuando el antiguo aeropuerto Jorge Chávez colapsó por una multitud eufórica solo para verlo cruzar una puerta en diversas oportunidades.
El Inter Miami de Estados Unidos pisó suelo peruano invitado para la Noche Blanquiazul. Aunque la fiesta, los fuegos artificiales y los cánticos eran para Alianza Lima, los ojos de gran parte del país estaban puestos en el invitado de honor.
Ya dentro de Matute, la atmósfera era eléctrica. Faltaba media hora para las cinco de la tarde cuando unas voces eufóricas bajaron desde la tribuna de oriente y contagiaron al resto del estadio. El equipo local ya realizaba sus ejercicios precompetitivos, pero las miradas se desviaron hacia el túnel. Lionel Andrés Messi Cuccittini trotó al campo y, por un instante mágico, las rivalidades desaparecieron. Las camisetas blanquiazules y las rosadas se fundieron en un solo aplauso sostenido. Grandes y chicos, abuelos que vieron a Maradona y nietos que crecieron con YouTube, todos cayeron rendidos ante el “10”.
El partido fue la excusa perfecta para verlo en acción en carne y hueso. Verlo caminar la cancha, ese trote cansino que engaña a los defensores, para luego acelerar y romper las leyes de la física, fue una lección en vivo. Jugó 70 minutos. Sin embargo, el momento más humano, el que resume el porqué de tanta locura, ocurrió cuando el árbitro pitó el final.
Alan Cantero, jugador aliancista, dejó de ser colega y rival para volver a ser lo que todos somos en el fondo: un hincha. Se acercó a Messi en medio del tumulto, le enseñó un tatuaje de su propia piel y le pidió la camiseta. No fue el pedido de un contrincante, fue el tributo de quien se sabe ante un referente máximo.
Esa imagen final nos recuerda que no hay edad para la admiración. Pueden ser nuestros padres, héroes anónimos o figuras lejanas que, sin saberlo, nos impulsan a mejorar. Messi es uno de esos pocos elegidos que trascienden el deporte. Esa noche, Lima no solo vio un partido de fútbol; vio pasar la historia frente a sus ojos, a la misma velocidad que un bus del Metropolitano.
