La última encuesta del IEP confirma que el arranque entusiasta del gobierno de José Jerí ya muestra sus primeras grietas. Aunque la conversación pública insiste en su popularidad, lo cierto es que –a estas alturas del interinato– Martín Vizcarra y Francisco Sagasti registraban niveles de aprobación bastante más altos, y el propio Jerí enfrenta un 15 % que aún no define opinión, un signo temprano de desgaste pendiente de resolución política.
El golpe más severo está en seguridad ciudadana. Según el IEP, 54 % de peruanos afirma que la seguridad sigue igual y 25 % dice que ha empeorado, mientras solo 19 % cree que ha mejorado. La evaluación se vuelve más crítica en Lima y entre mujeres y jóvenes. Además, un 73 % considera que el estado de emergencia en Lima y Callao ha servido poco (29 %) o nada (44 %) para reducir la delincuencia.
Aun cuando 38 % cree que Jerí “tiene un plan efectivo” contra la delincuencia –mucho mejor que el 7 % que registraba Boluarte en marzo–, la percepción general sigue siendo predominantemente negativa: 54 % dice que no hay un plan.
El mensaje es claro: Jerí conserva un bono inicial, pero los resultados no lo están acompañando. En seguridad, donde había mayor expectativa, la opinión pública ya habla de continuidad y fracaso antes que de cambio. Una resaca temprana para un gobierno que necesita mostrar eficacia antes de que el clima electoral termine por absorberlo.
ENCUESTA DE INVISIBLES
A poco más de cuatro meses de las presidenciales, la encuesta telefónica nacional del IEP dibuja el escenario más fragmentado de las últimas décadas: 68,8 % de los consultados no menciona a ningún candidato cuando se les pregunta por quién votarían “si la elección fuera mañana”. Dentro de ese bolsón, 44,5 % no precisa nombre alguno, 17,6 % dice que no votaría por nadie y 5,8 % optaría por blanco o nulo.
En el extremo opuesto están los aspirantes con nombre y apellido, pero en cifras raquíticas: Rafael López Aliaga encabeza con apenas 6,2 %, seguido muy de cerca por el propio presidente José Jerí, que ni siquiera puede postular, con 5,1 %. Más atrás aparecen Keiko Fujimori (3,7 %), Pedro Castillo (3,3 %) y Alfonso López Chau (2,4 %), mientras que los recién llegados Mario Vizcarra (0,9 %) y Carlos Espá (0,8 %) apenas asoman sobre el ruido estadístico. Un 3,8 % menciona a políticos inhabilitados –con Martín Vizcarra a la cabeza– y “otros” nombres suman 3,9 %.
Resultado: ningún candidato supera el 7 % y solo dos pasan la valla simbólica del 5 %. En un país acostumbrado a campañas cortas y definiciones de último minuto, la novedad no es la volatilidad, sino la pequeñez de los porcentajes: a estas alturas, más que una carrera presidencial, la encuesta del IEP muestra un enorme vacío de representación política.










