Por: CARLOS PAREDES *
Solo para la primera vuelta, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) tiene un presupuesto de 78 millones de soles para gastar subsidiando la propaganda electoral de los 38 partidos que participan en las elecciones generales con 36 candidatos presidenciales. Es parte de la reforma electoral emprendida por Martín Vizcarra en el 2018 con ayuda de una comisión de expertos que terminó con el referéndum de diciembre de ese año, en el que, mayoritariamente, los peruanos decidimos que se prohibía el financiamiento privado de propaganda electoral y proscribimos la reelección inmediata de autoridades de elección popular. Tampoco aceptamos un Congreso bicameral con el regreso del Senado de la República. Aunque la no reelección y el Senado fueron revertidos con modificaciones constitucionales hechas en este período parlamentario, el financiamiento público de los partidos, que incluye la propaganda electoral, continúa.
El problema de la llamada franja electoral es que la ONPE no ha puesto las reglas claras para evitar que el dinero de nuestros impuestos vaya a medios semiclandestinos o clandestinos que no tienen audiencia ni impacto entre los electores. En la práctica, es un gasto inútil de los fondos públicos y, como ha quedado evidenciado en el último faenón de esta franja, una manera fácil para que millones de soles del erario público vayan a parar a las cuentas bancarias de medios de comunicación marginales, de propiedad de los mismos dueños de esos partidos, de sus amigos o partidarios o, lo que está por investigarse, de empresarios mediáticos sin escrúpulos que estarían ofreciendo comisiones de hasta el 15% para ser los elegidos en esta torta publicitaria electoral que se ha convertido en una farra.
Primero mi negocio
El caso del canal digital Nativa (Abra Producciones SAC), fundado por Miguel Ángel del Castillo Reyes, es el más escandaloso en la repartición de esta lluvia de millones. El impertérrito abogado, asesor político, lobista, candidato y broadcaster Del Castillo ha logrado que seis partidos coloquen su propaganda electoral en la desconocida programación de Nativa ––que para todo efecto práctico nadie ve–– por 2 416 000 soles. Con un agravante: el pago de casi medio millón de esa torta (464 000 soles) lo decidió él mismo, en su calidad de dueño del partido Primero la Gente, que lleva como candidata presidencial a la notaria, exparlamentaria y exministra Marisol Pérez Tello. Por su parte, Miguelito del Castillo ha salido a explicar con medias verdades, malabares dialécticos e imprecisiones que su canal Nativa sí tiene sintonía porque trasmite fútbol en streaming.
Queda claro que una medición técnica a su rating e impacto concluye que es uno de los tantos medios digitales marginales que no llegarían a un cuarto de punto de rating si lo comparamos con las mediciones tradicionales de la televisión abierta o de cable. Nativa, inexplicablemente, nació como un canal alternativo periodístico y de análisis fichando a figuras importantes de la radio y televisión, como Patricia del Río, Carlos Cornejo, Raúl Tola, Mávila Huertas, entre otros, pero rápidamente perdió a estos talentos porque no tenía ingresos publicitarios. Después de incumplir consecutivamente el pago de salarios a los que quedaron, hoy el canal de Miguel del Castillo transmite, básicamente, la Liga 2 de fútbol, el campeonato de fútbol de mujeres y hasta el tradicional evento de fulbito de El Porvenir, en La Victoria. Su presencia en el espectro televisivo es menos que marginal. Y así, aprovechando los resquicios que ha dejado la legislación electoral actual, se llevó 2 millones y medio de soles en el faenón de la franja.
Ni siquiera hubo sorteo
El partido Salvemos al Perú es el que más ha aportado para salvar las cuentas quebradas de Nativa al destinar casi 800 000 soles del financiamiento público al canal de Miguel del Castillo (794 000 soles). Anecdóticamente, esta agrupación política eligió a su candidato presidencial por sorteo, después de que en las elecciones primarias dos aspirantes obtuvieran exactamente el mismo porcentaje de votos. Uno de los finalistas fue el exministro del Interior y de Defensa Mariano González, quien no tuvo la suerte de su lado, pues el sorteo lo ganó el apurimeño Antonio Ortiz Villano. Este candidato presidencial tampoco estuvo enterado de que buena parte de los fondos que le dio la ONPE a su partido irán a parar a las alicaídas cuentas de Nativa. Teniendo conocimiento del faenón, dijo que todo le parecía un asco e indignado exigió que se revierta ese dinero al presupuesto público, que no sabía con qué criterios técnicos o estratégicos se había destinado a un medio digital marginal tanta pauta electoral. Pero las leyes no permiten que Ortiz Villano sea el villano de Nativa. Ya no podrán revertirse los 800 000 soles contratados con Nativa. En el mejor de los casos, si su partido renuncia a la franja electoral, ese espacio será usado para transmitir avisos de educación electoral.
Comisión para todos
El partido en el que más impacto hubo por la repartija o faenón de la franja es el que logró inscribir al cuestionado exalcalde de Huaraz Vladimir Meza, quien convenció al cómico Carlos Álvarez para que sea su candidato presidencial. Se llama País para Todos, pero no todos deciden. Ni siquiera su candidato presidencial pudo decidir cómo se gastaba el subsidio público para su propaganda electoral. Le dieron 642 000 soles a Nativa. Esto provocó una furibunda reacción de Álvarez, que amenazó con renunciar si no le daban una explicación convincente. Después de dos amagos de renuncia del cómico y 40 de sus candidatos al Congreso, finalmente la solución parecía una broma: decidieron separar al supuesto responsable de la pauta electoral y renunciaron a la franja electoral. La pregunta sigue sin responderse: ¿Por qué seis partidos políticos decidieron pautar por casi 2,5 millones de soles en el verdadero canal que nadie ve? La respuesta estaría en las prácticas más oscuras de la publicidad estatal, la jugosa “comisión” de hasta 15 % por debajo de la mesa para el que toma la decisión. Tan simple como eso.
Nativa no es el único medio marginal que ha logrado inexplicables pautas.
Quién supervisa la franja
El otro problema de la ONPE, liderada en dos mandatos por Piero Corvetto Salinas: para administrar correctamente el millonario presupuesto de la franja electoral, no ha implementado un sistema medianamente técnico y eficiente para asegurarse de que la pauta contratada realmente se emita. Todo funciona a través de su plataforma Claridad, que, paradójicamente, no es tan clara. El filtro para aceptar a los medios que pueden emitir propaganda electoral es laxo. No se exige ningún nivel de sintonía, impacto, y menos se supervisa si los medios podrían tener algún conflicto de intereses con los que deciden, o sea, los dueños o caciques de las carcasas electorales que fungen de partidos políticos. Si antes los dueños de los partidos ofrecían al mejor postor los números para las candidaturas parlamentarias, ahora en la franja electoral han encontrado una brillante oportunidad para hacer negocios debajo de la mesa con los dueños de medios que se favorecen con el millonario presupuesto público sin merecerlo. Saben que perderán su inscripción porque no alcanzarán ni el 5 % de los votos válidamente emitidos, por eso ven en la franja una brillante y única oportunidad de meterse cientos de miles de soles al bolsillo a través de la “coimisión” ofrecida. Si la razón del financiamiento público era que no ingresen fondos de las economías ilegales en las campañas políticas y que se “democratice” la propaganda electoral. No se ha cumplido. Todo lo contrario. En la práctica, nadie verá la propaganda electoral contratada en medios marginales y el dinero público solo irá a las cuentas de los dueños de los partidos o dueños de los medios indebidamente contratados. Incluso, en algunos casos, como Nativa, es la misma persona. Es el gran negocio de la farra electoral.




































Autor del libro “El perfil del Lagarto”.






















