La tecnología avanza tan rápido a veces que resulta casi imposible seguirle el paso. Esta es sin duda una buena noticia cuando esta tecnología se aplica a temas tan importantes como la salud o la educación. Sin embargo, en el caso de la salud, toma mayor relevancia porque permite que se extienda la esperanza de vida y, por suerte, con mejor calidad.
En el ámbito global, el principal avance tecnológico es la inteligencia artificial aplicada a la salud. Esta herramienta se viene utilizando desde hace varios años en el campo de imágenes y radiología, pero va a adquirir protagonismo en todos los campos de la salud en los próximos años.
En la actualidad, la eficacia de la inteligencia artificial aplicada a la salud tiene su bastión en el diagnóstico, en campos como las endoscopías, las mamografías o las tomografías gracias a la cantidad de información disponible.
Sobre este tema, el Dr. Mauricio García, cardiólogo de la clínica San Pablo, asegura: “El neuroaprendizaje de la IA permite a un procesador estimar la probabilidad de un diagnóstico en base a su propia recopilación de información. Por ejemplo, una tomografía cerebral puede diagnosticar un infarto, gracias al análisis de millones de tomografías cerebrales disponibles, lo que hará el diagnóstico mucho más certero”.

Es sabido que, cuando un diagnóstico es acertado, las probabilidades de supervivencia crecen exponencialmente, sea cual sea el mal que aqueja al paciente. La consecuencia inmediata: el aumento en la expectativa de vida, no solo del paciente afectado, sino también de la población en general, que veía en la prevención un proceso distante y engorroso.
“La medicina del futuro se va a concentrar en un enfoque preventivo más que curativo, pudiendo establecer predictores de riesgo que puedan cambiar la historia natural de la enfermedad antes de su aparición”, explica García.
Según estudios recientes, el promedio global de esperanza de vida se incrementará hasta los casi 100 años en el 2100. Veinte años, en menos de un siglo, es todo un logro si consideramos que hace 500 años la esperanza de vida bordeaba los 30 años. Esta situación irá mejorando con el paso de los años y la renovación, casi a tiempo real, de la tecnología médica.
“En cardiología, por ejemplo, la tecnología ha permitido reestratificar al paciente, pudiendo iniciar terapias, en prevención primaria, años o décadas antes de que se presente un evento cardiovascular. Un ejemplo de esto es el score de calcio, un estudio de imagen que nos permite cuantificar la cantidad de placas calcificadas a nivel de las arterias del corazón, prediciendo eventos cardiovasculares futuros, y que ya se aplica en la clínica San Pablo”, cuenta García.

Yo, robot
Otro de los avances más sorprendentes de la tecnología aplicada a la medicina es, por supuesto, la cirugía robótica, que permite que un paciente sea operado a miles de kilómetros de distancia de su cirujano. Si bien esta tecnología no es nueva, el año pasado se batió el récord mundial Guinness a la telecirugía robótica de mayor distancia del mundo. Más de 12 000 kilómetros separaban al cirujano kuwaití de su paciente ubicado en Brasil y, como era previsible, la operación de reparación de una hernia inguinal fue todo un éxito.
El Dr. Luciano Poggi, cirujano especializado en cirugía de la obesidad y gastrointestinal, y uno de los pioneros del uso de este tipo de tecnología en el Perú, cuenta que “el sistema robótico Da Vinci fue inicialmente creado en Estados Unidos como un proyecto de la NASA, que en los años 80 buscaba una solución a la necesidad de proveer cirugía a personas sin acceso a un médico, como las que están en misiones espaciales o en embarcaciones lejanas. Sin embargo, esta tecnología ya está disponible en Perú, en la clínica Angloamericana y otras entidades de salud, incluyendo un par de hospitales públicos”.
Según el especialista, el próximo paso en la cirugía robótica es su integración con un software de inteligencia artificial (IA) que permitirá identificar anomalías de manera temprana y alertar al cirujano sobre inconsistencia en estructuras vitales, y salvar vidas. Actualmente, esta aplicación está en fase de investigación y recolección de datos.
En cirugías oncológicas, esta sinergia entre tecnologías permitirá, por ejemplo, determinar la ubicación exacta de tumores, órganos afectados y vasos sanguíneos gracias a la combinación de variables clínicas, patológicas y de imágenes para recomendar tratamientos. Esto ayudará a los médicos a tomar decisiones más rápido y eficientemente.
Avanzando a la inmortalidad
Sin embargo, existen proyecciones mucho más ambiciosas, y probables, según cómo van las cosas. Para el 2050 se espera que la medicina sea personalizada gracias a los datos genéticos a los que médicos tengan acceso. De esta manera, en las historias clínicas se consignarán datos personales que permitirán tratamientos personalizados y preventivos, basados en datos fidedignos de la conformación más íntima de nuestros organismos.
Por otro lado, la nanotecnología estará tan avanzada que se usarán nanorrobots que permitirán la regeneración celular a nivel molecular, alargando la vida de los organismos mucho más tiempo. En esa misma línea, será posible la bioimpresión de todo tipo de órganos en 3D, lo cual hará de los trasplantes una práctica cotidiana y salvará vidas que en esta época se pierden por escasez de donantes.






































