“Despúes de la pandemia, tener la oportunidad de regresar al circo es maravilloso”, cuenta con los ojos iluminados. Durante ese periodo de tiempo que detuvo a todos, Karina llegó a pensar que era el fin de su vida en los escenarios. “Fue muy duro para mí”, recuerda. Pero hoy sonríe. Y su sonrisa es la de alguien que vuelve a cantar otra vez.
¿Por qué regresar? La respuesta es simple: “Extrañaba al público. Extrañaba a Timoteo. Esta era una oportunidad”. El circo, universo que une luces, música y arte, revive en ella los años de televisión, los sábados que marcaron una generación. Pero esta vez, dice, el público puede ver cómo era todo detrás de cámaras: cómo se ensayaba, cómo se creaban los sketches, cómo se generaban lapsus y cómo se vivía la magia. También es un viaje a la infancia, con acrobacias, coreografías y esas canciones que siguen intactas en más de una memoria.
Desde 2022, el circo de Karina y Timoteo ha venido juntando familias en esta época del año. Esta vez se instalan en Mega Plaza de Independencia hasta el 31 de agosto. Karina cuenta que el regresar al circo le trae algo distinto, “no solo me reencuentro con mi público, sino que ellos ya traen a sus hijos. Es un regalo”, dice emocionada.
Sin embargo, Karina no se detuvo en el regreso a los escenarios. Además de estar como presentadora de programas de televisión durante los últimos años, hoy es también escritora de cuentos infantiles. Tiene dos libros publicados bajo el nombre de “Karica”, con personajes inspiradores y animales en peligro de extinción. “Quiero que los niños aprendan lo que pasa en el planeta”, comenta. Su segundo libro, Karica y el delfín rosado, transcurre en el corazón del Amazonas y fue presentado el 2 de agosto en la Feria Internacional del Libro de Lima.

A la par, Karina ha explorado los nuevos formatos digitales. Junto a Angie Arizaga conduce el pódcast Mamá desde cero, un espacio íntimo donde comparten anécdotas personales y consejos sinceros para madres primerizas. Aunque sigue alejada de la televisión —por lo menos, por ahora— no descarta que propuestas como esta encuentren un lugar en la pantalla chica. “Hace falta más contenido de salud, de maternidad real”, dice. Confiesa, sin embargo, que tiene sentimientos encontrados con la TV actual, especialmente por cómo se priorizan hoy cifras de seguidores antes que contenido de valor.
Lo cierto es que Karina está viviendo una etapa distinta. Tal vez la más espiritual de su vida. “Todos los días me llegan temas que quiero compartir con mi público. Quiero que sientan que mis palabras les sirven, que les dan paz”, explica con sencillez. Su vínculo con Dios y el desarrollo personal es cada vez más profundo.
En medio de todo, hay un nuevo amor en su vida: Isabella, su nieta. Hija de Doris Fundichely y Jaime Luna, Isabella ha traído un brillo especial a su rutina. Comenta que comparte mucho tiempo con ella y que, a la vez, acompaña de cerca la maternidad de su hija. Y lo hace desde la honestidad: “A veces creemos que la maternidad es como en redes o en la televisión. Todo perfecto. Y no. Eso no es real. No hay mamás perfectas”.
Karina asevera que solo hay mamás reales, con dudas, miedos y mucho amor. Karina Rivera tiene muy clara la esencia que quiere transmitir. A sus 56 años no solo ha vuelto al circo. Ha vuelto a respirar el aplauso, la ilusión, la risa de los niños y, sobre todo, ha vuelto a ser ella. (Fiorella Cubas)








































