En un momento de reacomodo global, Alemania redefine su lugar en el mundo. La guerra en Ucrania ha devuelto a Europa una sensación de vulnerabilidad que parecía superada, y la transición energética se convirtió en una urgencia económica y moral. Mientras tanto, el ascenso de fuerzas populistas y euroescépticas desafía los consensos que, durante décadas, sostuvieron la estabilidad del continente. En ese contexto, Berlín busca reforzar alianzas estratégicas más allá de sus fronteras inmediatas, y América Latina –con sus recursos naturales, su estabilidad democrática relativa y su peso en la agenda climática.
– Vuelve a ocupar un espacio relevante.
En el Perú, la presencia alemana se ha consolidado a través de la cooperación técnica, la inversión en energías renovables, la minería responsable y un creciente intercambio académico y cultural. La embajadora Sabine Bloch, diplomática de carrera con experiencia en Europa del Este y en temas multilaterales, lidera esta nueva etapa con un enfoque que combina pragmatismo económico y compromiso político.
Con motivo de las celebraciones anuales por el Día de la Reunificación, Bloch conversó con CARETAS sobre los desafíos globales que enfrenta Alemania, el rol del Perú en su estrategia latinoamericana, las tensiones dentro de la Unión Europea y las transformaciones de un orden mundial cada vez más incierto.

–Alemania tuvo una destacada participación en la reciente Perumin. ¿Cuál es su balance?
Muy positivo. Logramos reunir a más de 60 empresas alemanas proveedoras de las empresas mineras al Perú. Algunas ya operaban aquí, otras tienen tiendas o socios locales, pero varias participaron por primera vez. Conversé con todos los representantes y estaban contentos con la presencia, con los contactos que lograron establecer y, por supuesto, con las ventas. Siendo una de las dos grandes ferias mineras de la región, es un evento importante.
–Alemania trabaja con la llamada “canasta tecnológica alemana” vinculada a la minería. ¿Cómo funciona ese concepto?
Este concepto nació hace unos 25 años, cuando los proveedores de maquinaria alemana se agruparon en la Cámara de Comercio e Industria Peruano-Alemana bajo una misma “canasta”. Así pueden visitar juntos empresas mineras –Southern, Cerro Verde, Antamina, por ejemplo– y ofrecer soluciones integradas. Es una forma de presentarse bajo el sello made in Germany, con equipos complementarios que funcionan en conjunto.
–¿Cómo está evolucionando la inversión alemana en el país, considerando el contexto geopolítico actual?
Para la transición energética –especialmente para la expansión de las energías solar y eólica, como para la electromovilidad– algunos minerales son esenciales: el cobre, el litio, el níquel, el cobalto, así como también las llamadas “tierras raras” utilizadas para motores eléctricos. El Perú posee importantes yacimientos de ocho de los diecisiete minerales críticos para la transición energética. Varias empresas alemanas han identificado oportunidades de cooperación, y no solo para extraer y exportar minerales, sino para trabajar conjuntamente en generar valor agregado. Alemania aportaría tecnología, el Perú, recursos. Es una relación complementaria que puede aprovecharse mucho mejor.
Además, vinieron altos funcionarios de diversos Ministerios. Hubiéramos querido contar con la presencia de la ministra o el viceministro federal de Economía y Energía, pero Perumin coincidió justo con la semana del Presupuesto en el Parlamento alemán. De todos modos, estos altos funcionarios se llevaron una buena impresión y ya hemos recibido señales positivas de Berlín.

–La balanza comercial entre ambos países es una de las más importantes para el Perú…
Sí, el comercio bilateral equivale a alrededor de 2500 millones de EUR anuales y está bastante equilibrado, con una ventaja para el Perú. El intercambio comercial no crece de manera exponencial, pero avanza de forma constante. Además, sé de varias empresas que están preparando inversiones nuevas o ampliando operaciones existentes. Hay proyectos en infraestructura, energía renovable y sectores industriales que requieren mucha energía y como los costos energéticos en Perú son más bajos que en Europa, ofrecen ventajas competitivas significativas.
–En Europa, Alemania sigue siendo el ancla, pero atraviesa tiempos complejos: tensiones en Francia, guerra en Ucrania, y el avance de la ultraderecha. ¿Cómo observa este momento político?
El contexto internacional es complejo, con varias guerras y tanto la democracia como el multilateralismo están siendo desafiados por líderes autoritarios. La extrema derecha está ganando terreno como reacción a la inseguridad, a una migración importante proveniente de sociedades percibidas como culturalmente ajenas, a los rápidos cambios en el mundo laboral relacionados con la digitalización e informatización, y también a lo que algunos perciben como excesos del discurso “políticamente correcto”. Después de la pandemia y con la cercana guerra contra Ucrania, muchos alemanes se sintieron sobrecargados de preocupaciones. En mi opinión personal, un discurso menos ideológico y más equilibrado sería de ayuda para mitigar respuestas tan fuertes.

–¿Se perdió diálogo en medio de esa polarización?
Exacto. En lugar de escuchar, debatir y defender ideas, muchos –en ambos lados– prefirieron excluir al que pensaba diferente. Ese aislamiento solo profundiza las divisiones.
–Si pensamos en los valores que Alemania proyecta en América Latina, ¿cuáles son actualmente los más relevantes?
Los mismos de siempre: democracia, estado de derecho, institucionalidad, meritocracia, confiabilidad, respeto, transparencia, buena gobernanza y formalidad. Son los mismos valores que promueve la OCDE. Allí, hablamos de fomentar la formalización de la economía peruana, reducir la corrupción, aumentar la meritocracia en el servicio civil, y abordar el problema de “la gallina o el huevo” desde ambas perspectivas: aumentar la moral fiscal para que el Estado pueda ofrecer mejores servicios de seguridad social a la población. Esos son pilares que fortalecen las instituciones y la confianza ciudadana.
–Mencionaba la transición energética. Alemania ha sido un referente global en esa materia. ¿Cómo se traduce esa cooperación con el Perú?
Actualmente, existe un proyecto de cooperación financiera enfocado en la movilidad urbana en ciudades medianas como Arequipa, Piura y Trujillo, donde expertos alemanes asesoran a los gobiernos locales para hacer el transporte público más agradable y sostenible: con sistemas formales de movilidad: buses o tranvías eléctricos, ciclovías, zonas verdes peatonales. El gobernador regional de Arequipa está muy interesado en más inversiones en proyectos solares y de hidrógeno verde, lo que abre nuevas posibilidades de trabajo conjunto.

–¿Falta avanzar en el marco regulatorio para la expansión de las energías renovables?
Sí, aún queda mucho por hacer. En el Perú se sigue discutiendo ampliamente sobre los combustibles fósiles, como el petróleo y el gas, lo cual es comprensible dado que son recursos presentes, pero no son el futuro. Y paso a paso, el uso de las energías renovables está creciendo, lo que me parece lógico, ya que el país tiene condiciones perfectas para expandir la energía solar en los Andes. Creo que tienen un enorme potencial para una matriz energética mixta.
Hablando de electromovilidad: mi vehículo oficial es híbrido y es una experiencia fantástica: silencioso, eficiente. Un pequeño oasis en el ruidoso tránsito limeño.
–En el terreno cultural, Alemania ha tenido una presencia sostenida. ¿Cuáles son hoy sus prioridades?
Mantenemos una red activa: el Goethe-Institut en Lima, dos Institutos Culturales, en Cusco y Arequipa, y diversas iniciativas privadas: la semana pasada, por ejemplo, se presentó el coro juvenil de la Catedral de Speyer.

Tres Colegios alemanes con sello “de excelencia” (Alexander von Humboldt en Lima, Max Uhle en Arequipa y Beata Imelda en Chosica) y varias escuelas que imparten enseñanza intensiva del idioma alemán. Notamos un aumento constante de jóvenes peruanos que quieren aprender alemán y estudiar en Alemania: hoy son unos 1800, el doble de hace cuatro años. Esto se debe a varios factores: las universidades públicas en Alemania no cobran matrícula, el sistema de formación técnica dual es reconocido mundialmente, y el país necesita mano de obra calificada porque la generación de los baby boomers está por jubilarse. Así que los egresados tienen una probabilidad casi total de encontrar empleo formal bien remunerado. Cada vez más jóvenes peruanos buscan vivir en Alemania, más ahora que el mensaje desde Estados Unidos es diferente.
–¿Y cómo es la actitud del público alemán hacia esa migración calificada?
Muy positiva. Alemania necesita profesionales en diversas áreas, sobre todo en profesiones de enfermería y cuidado de ancianos, pero en realidad en muchos oficios, y la población ve la migración calificada y motivada como una oportunidad, no como una amenaza.
–Alemania ha tenido una posición clara sobre Ucrania. ¿Cómo la definiría hoy?
No ha cambiado: desde hace tres años y medio seguimos firmes al lado de Ucrania. Este país es víctima de una guerra de agresión rusa brutal, y defendemos el derecho internacional. Ayudamos a Ucrania a defenderse y hemos acogido a más de 1,2 millones de refugiados ucranianos, principalmente mujeres y niños. Lo que nos preocupa últimamente son las provocaciones, como los drones rusos que entran al espacio aéreo de la OTAN. No porque tengamos miedo, sino porque reflejan una actitud agresiva.
–Alemania también ha reforzado su política de defensa.
Así es. Estamos fortaleciendo la dimensión de defensa en el flanco oriental de la OTAN, junto con los países bálticos, Polonia, Eslovaquia, Hungría y Rumania. En Alemania, se está debatiendo la reintroducción del servicio militar obligatorio; por ahora es voluntario, y se verá si hay suficiente interés entre los jóvenes.

–¿Y la posición frente a Israel y Palestina?
Esperamos que el reciente plan de paz para Gaza conduzca finalmente, primero a un alto el fuego duradero y al acceso de ayuda humanitaria esperada con urgencia por la población civil, y por ende a una verdadera paz para toda la región del Oriente Medio. La organización terrorista Hamas ha liberado a los 48 rehenes restantes, entre ellos siete de doble nacionalidad israelí-alemana. Es urgente detener la violencia y encontrar una manera de convivencia pacífica, como la que se vivió durante siglos pasados, entre personas de fe cristiana, judía y musulmana.
–¿Cuánto tiempo lleva en el Perú y cómo ha sido su experiencia?
Un poco más de tres años, me quedo hasta julio del próximo año. Ha sido una experiencia muy positiva. El Perú es un país del que uno se enamora fácilmente: su gente, sus paisajes, su cultura, sus tejidos, su cerámica, su gastronomía. Lo más problemático, en mi opinión, es que el debate político está muy polarizado. La gente etiqueta rápido y eso impide un verdadero diálogo.
–¿Comparte la percepción de que el país se está volviendo ingobernable?
No, no la comparto. Creo que la falta de consenso sobre hacia dónde quiere ir el país es una traba. El Perú crece cerca del 3 %, pero necesitaría hacerlo al 6 % o 7 % para reducir la pobreza. Y el país tiene todos los requisitos para lograrlo: es rico en recursos minerales, tiene una topografía que permite todo tipo de agricultura, tiene un potencial turístico enorme y una gastronomía de clase mundial. Es doloroso ver que todo ese potencial no se esté aprovechando.

–¿Se puede decir que Europa sigue siendo un referente?
Creo que sí, y mi opinión se basa en el interés creciente de los jóvenes peruanas y peruanos que miran hacia Europa, para estudiar o para trabajar allá. Ven a Europa como un continente seguro, moderno, próspero y con muchas oportunidades y una gran oferta cultural: cascos antiguos y arquitectura de vanguardia, grandes museos y arte contemporáneo, música, moda.
Europa sigue proyectando un gran soft power, siendo muy atractiva por su alta calidad de vida, sus sistemas de seguridad social, por el respeto de los derechos humanos y del medio ambiente, por sus valores. Alemania, como todos los países, enfrenta desafíos, necesita abordar reformas, pero mantiene una base sólida y atractiva.
–Para terminar, ¿qué destacaría de la relación actual entre Alemania y el Perú?
Sobre una base de cooperación y confianza de largos años, se percibe un renovado interés en el otro con un deseo mutuo de profundizar la colaboración. El exministro de Relaciones Exteriores Elmer Schialer se reunió con el Canciller alemán Johann Wadephul en Berlín. Acordaron trabajar juntos en foros multilaterales, como también en la formación de técnicos profesionales, en energías, en fortalecer la relación económica. Y notaron también –aunque suene simple– la amistad que une nuestras sociedades civiles.


























