El economista y exministro de la Producción José Salardi se ha convertido en una voz de referencia en medio del debate sobre el Presupuesto Público 2026, que ya se discute en el Congreso.
Aunque el nuevo gobierno de José Jerí le propuso retornar al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Salardi declinó la oferta. La decisión estuvo marcada por su papel político como jefe de gobierno del partido Alianza Para el Progreso (APP), liderado por César Acuña, quien acaba de renunciar al Gobierno Regional de La Libertad para postular nuevamente a la presidencia en 2026.
Aun así, su influencia en el MEF es tangible: la nueva ministra de Economía, Denisse Miralles, fue su viceministra y una de sus más cercanas colaboradoras.
Salardi analizó recientemente el proyecto de presupuesto de ley para 2026 en una presentación ante la Sociedad Nacional de Construcción e Infraestructura (SNCI), en donde forma parte del Consejo Consultivo. Salardi parte de un hecho: el presupuesto que el Ejecutivo y el ex MEF Raúl Pérez Reyes presentaron en agosto –por ley, antes del cambio de gobierno– ya está cerrado en plazos, pero no en debate.
“Hay que ser responsables. Si el presupuesto entra al Congreso con un déficit de casi cinco mil millones, el próximo gobierno no puede hacer magia”, señaló en conversación con CARETAS.
Una de las preocupaciones principales es el aumento desproporcionado del gasto corriente, que en la práctica está absorbiendo los recursos destinados a inversión. En su presentación ante la SNCI, el exministro detalló que el gasto de personal y obligaciones sociales crece 11,8 % respecto a 2025, mientras que la inversión pública cae en más de 700 millones de soles.
Se han incrementado los recursos asignados en Gasto Corriente en S/ 7465.26 MM (4.69 %) respecto al 2025 y en S/ 18 419.29 MM (12.43 %) respecto al presupuesto 2024. Pasan de representar el 61.55 % el 2024 y 63.22 % del presupuesto 2025 al 64.70 % en el año 2026.

“Eso significa que estamos priorizando sueldos sobre obras”, apuntó. “Si seguimos en esa línea, el país va a crecer en planilla, pero no en infraestructura.”
El propio Salardi precisó que el 42 % del Presupuesto 2026 se destina a remuneraciones y pensiones, una tendencia que –según él– responde a presiones políticas y sindicales, sumadas a decisiones del Congreso que incrementan los beneficios sin definir su financiamiento.
Tomando en cuenta que el presupuesto ha crecido en 2.3 % respecto al del 2025, se evidencia la magnitud de la presión fiscal que ejercen los incrementos salariales y otros incrementos remunerativos de los últimos años, siendo así que el costo de la planilla del sector público ocupa aproximadamente el 42.69 % del presupuesto total. Solo el gasto de personal y obligaciones sociales del Estado se incrementa en S/ 9882 millones frente al 2025. En pensiones y otras prestaciones sociales se observa un incremento S/ 878 millones con respecto al 2025.
Un ejemplo reciente es la aprobación en el Congreso de la ley que eleva la pensión de maestros jubilados y cesantes hasta S/ 3300 –equivalente a la remuneración de la primera escala magisterial– observada por Dina Boluarte antes de ser vacada. El Consejo Privado de Competitividad (CPC) ha alertado que esta medida implicaría un impacto anual de alrededor de S/ 5400 millones para el fisco.
“Se han dado aumentos por tramos en sectores como Educación, Defensa y Salud. El problema es que cada norma se aprueba sin mirar de dónde saldrá la plata”, explicó.
La combinación de gasto rígido y menor inversión genera, advierte, un círculo vicioso: cada año se reduce el espacio para ejecutar proyectos nuevos, y eso termina alimentando la sensación de ineficiencia estatal.
Finalmente, se proyecta un menor financiamiento en materia de inversiones en el presupuesto del año 2026 comparado al año 2025 (S/ 731 millones menos), es decir un 31 % menos. Asimismo, se ha destinado menos fondo para la continuidad de inversiones en los gobiernos locales (S/ 400 millones menos), es decir un 40 %.
“El presupuesto está perdiendo sustento técnico porque las decisiones responden a coyuntura política más que a prioridades de desarrollo”, resume.
ANIN Y LA DEUDA OCULTA
Otro punto que Salardi destaca es el impacto de los pasivos acumulados de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), que este año está calculado en S/ 6620 millones y el próximo en S/ 7951 millones.
“El problema con ANIN es que el Estado le debe a las empresas que ya ejecutaron obras y sigue sin pagar”, explicó. Este bache presupuestal se traduce en un déficit fiscal creciente y en la necesidad de reasignar partidas que, en teoría, deberían financiar nuevas inversiones. “Además del rompimiento en la cadena de pagos, si no se corrige, se arrastra un hueco para el 2026 y 2027 de la misma magnitud”, añadió.
EL “MODELO HÍBRIDO”: UNA SOLUCIÓN SIN TEORÍA
Salardi también criticó el intento del Ejecutivo por lanzar un modelo híbrido entre Gobierno a Gobierno (G2G) y Asociaciones Público Privadas (APP), incorporado en la Ley de Presupuesto como fórmula para financiar grandes proyectos como las Líneas 3 y 4 del Metro de Lima o la carretera Lima–Ica.
“Es un experimento sin sustento técnico. No existe en ninguna parte del mundo un esquema donde el privado presta al Estado para evitar que la deuda figure en las cuentas públicas. Es una manera de disimular el endeudamiento”, advirtió.
Según su análisis, el esquema híbrido busca esquivar el límite de deuda pública –hoy en 32 % del PBI– generando pasivos que no aparecen formalmente en el balance, pero que comprometen el mismo nivel de riesgo.
“Ninguna línea de metro se autofinancia. Si el Estado no reconoce el gasto, igual lo pagará en el futuro, solo que con menos transparencia”, afirmó.
Con la nueva ministra Denisse Miralles al frente del MEF y los plazos legales de presentación ya vencidos, el Congreso solo podrá ajustar márgenes del Presupuesto 2026, no reescribirlo. Pero el análisis de Salardi anticipa el tono del debate: un Estado con más empleados, menos inversión y un déficit que se amplía.
“O recuperamos la disciplina fiscal, o el próximo gobierno no tendrá cómo financiar ni lo que ya prometió”, concluye.









































