Toreros en su Plaza

por gruiz
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Nuevamente a los toros, a la feria más importante de América y la única que se mantiene en una capital de este continente. Tres corridas que prometen, dos con Roca Rey que busca conquistar su quinto Escapulario de Oro, con el que igualaría al maestro Enrique Ponce. A 10 años de su partida, en el recuerdo el querido Marqués Valero de Palma, cronista de esta página que recibí tras su fallecimiento, tribuna que perdura desde la fundación de CARETAS en 1950 y que junto con la del Decano, son las más antiguas de estas latitudes.  

La novedad en Acho es que hay nueva empresa, se trata del Consorcio América Taurina (CAT) formado por el colombiano Felipe Negret y otros empresarios que han liderado las plazas de Bogotá, Cali y Manizales, Valladolid, Burgos y otras de España, en sociedad con Juan Antonio Roca Rey Allison. Es un grupo fuerte y serio que gestionará el coso rimense hasta el 2027, tras llevarse la licitación realizada por la Beneficencia de Lima, que tuvo el acierto de priorizar la calidad del espectáculo por encima de lo económico, como siempre se reclamó desde aquí. No obstante, se mantuvo un arrendamiento mínimo muy elevado que incluso ahuyentó a varios interesados. Y es que arrebatar 35% de los ingresos por el piso, es casi un asalto, insoportable para cualquier negocio en el rubro que sea.

El concurso estuvo plagado de contratiempos y traspiés de toda índole, la mayoría en perjuicio de CAT, llegando al escándalo cuando se hizo pública su oferta económica para luego retroceder el proceso y permitir que un competidor presente sus condiciones. Contra viento y marea, CAT ganó limpiamente con una propuesta artística más completa, como permitía las bases, y sin necesidad de ofrecer el máximo de dinero que habría sido el acabose de Acho. Sí, la puntilla final, porque habría elevado más el ya descomunal precio de las entradas, algo que algunos callaron deliberadamente.

Con muy poco tiempo, CAT ha montado una feria atractiva. Serán tres corridas y una novillada, con carteles que obedecen a la coyuntura taurina, que tiene dos condicionantes principales. El primero es la novísima prohibición sanitaria para importar ganado español, como los de Daniel Ruiz y Sancho Dávila que ya estaban apartados para Lima. Por ello, solo se lidiarán toros nacionales, que deberán cumplir con la edad y el trapío que corresponde a la primera feria de América. Serán de los hierros que más funcionan a nivel local: Aníbal Vázquez con Paiján, Santa Rosa de Lima y San Pedro.

El otro condicionante obedece a lo que ocurre hoy en España, con Roca Rey situado como amo y señor de la fiesta, sin que se avizore quién le pueda plantar, y sobre todo aguantar, la pelea en el corto y mediano plazo.

Repasemos lo sucedido los últimos años. Roca Rey es un torero de época que, desde que tomó la alternativa en 2015, ha revolucionado el mundo del toro, por entonces estancado en la pasividad de las figuras y empresarios que navegaba en aguas tranquilas bajo un pacto tácito de no agresión. La irrupción peruana fue tan poderosa que no hubo como evitar el conflicto, atrás quedaron los concilios, los G5 y otros arreglos en los despachos. Hubo que plantarse frente al advenedizo que desafiaba y arrasaba en todas las plazas.

La primera línea que debía defender posiciones fue derribada en corto tiempo. Así, cayó una generación completa de toreros, la de Manzanares, Talavante, Castella y Perera, que no pudo con el nuevo rey, para lo que había que colocarse en el sitio donde cogen los toros y triunfar todas las tardes; la real dureza de esta profesión. Igual ocurrió con los toreros emergentes que un sector de la crítica española se apuraba en encumbrar. Algunos emprendieron la retirada, esperando que pase el vendaval, y otros tan solo desaparecieron. 

2019. Andrés Roca Rey en Acho. (FOTO: VÍCTOR CH. VARGAS).

Pero en el frente siempre estuvieron los generales. La prodigiosa generación anterior, la de los 90, insólita en la historia del toreo por haber permanecido en la cúspide por más de 25 años. Y fueron ellos, Enrique Ponce y, principalmente, El Juli, quienes asumieron el peso y la responsabilidad del momento, mientras que el prodigio más refinado de esa promoción, Morante de la Puebla, se refundaba hacia su mejor versión, la de las últimas temporadas, aunque lo suyo no sean las batallas a campo abierto precisamente.   

Estos son los presupuestos para el análisis objetivo de nuestra feria, cosa muy escasa en las redes, donde priman las pasiones intransigentes, la candidez y el absurdo, cuando no el compadrazgo y la zancadilla a la empresa que no gusta. Y en Lima, en esos menesteres, hay historia de sobra.

Acho 2023 se cimienta en dos de las tres figuras vigentes: Roca Rey y Castella. El francés, dos veces ganador del Escapulario de Oro, ha logrado sobreponerse en esta temporada, erigiéndose como máximo triunfador de San Isidro y San Miguel, abriendo la Puerta del Príncipe de Sevilla. El tercer as, Morante, que no fue considerado por CAT, cortó la temporada para rehabilitarse de una lesión. El Juli se retiró hace unas semanas y Enrique Ponce no ha toreado este año, como tampoco José Tomas. No hay, pues, más figuras a escoger, aclarando que Manzanares, Talavante y Perera no andan en buen momento ni causan la expectativa de antes. Por ello, cuando algunos reclaman que no vendrán las figuras, preguntémosle ¿cuáles?

Este domingo 29 es la primera de abono con un mano a mano en corrida goyesca, entre Roca Rey y Joaquín Galdós, que este año ha hecho campaña en el Perú. Los astados serán de Paiján, Santa Rosa de Lima y San Pedro.

Ginés Marín es un diestro importantísimo que actuará en la segunda corrida el 5 de noviembre. Torero con raza, gusto y cabeza, que ha tardado algo más en decantar. Gines gustó en Acho 2017 a pesar del mal lote que le tocó, regresa más cuajado y merece verle de nuevo. Lo acompañan Antonio Ferrera que triunfó en Acho 2022 y David Fandila “El Fandi”, posicionado en el quinto lugar del escalafón español. Las reses son de Paiján y San Pedro.  

El cartel de toreros de la última corrida es el máximo que hoy se pueda dar en Madrid, Bilbao y Sevilla. El domingo 12 de noviembre, Sebastián Castella, Emilio de Justo y Roca Rey, que además ocupan los tres primeros puestos del escalafón, con toros de Paiján y San Pedro. Un día antes, el sábado 11, es la novillada de Apu Saywa para los debutantes Álvaro Seseña de España, Felipe Miguel Negret de Colombia y el peruano Pedro Luis.

Cierto es que en la segunda corrida se pudo incluir toreros en maduración como Fernando Adrián, Borja Jiménez o Isaac Fonseca, pero no son conocidos aquí y llevarían poca gente a la plaza. La empresa optó por el menor riesgo, o, quizá, reducir la pérdida. Y nuevamente lo mismo, el piso de plaza es tan caro que quita margen de acción al empresario. Si la Beneficencia no lo rebaja a niveles razonables, seguiremos mordiéndonos la cola ad infinitum.

(Jaime de Rivero).

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