Cuidado con el abogado

Jurista con un nutrido legajo de denuncias es cuestionado por ocupar un inmueble desde hace más de cinco años, sin pagar y por incumplir con la transferencia legal de vehículos que vendió.
Cineasta Eduardo Guillot denunció que Díaz no cumplió con los contratos ni con la conciliación que pactaron. El abogado se encuentra no habido.

Lo que debió ser un simple contrato de alquiler se convirtió en una pesadilla para la familia Guillot, pues hace más de cinco años, el abogado Oswaldo Díaz Huerta, ocupa un inmueble que no le pertenece sin pagar un centavo a sus legítimos dueños.

La historia comienza el 13 de febrero del 2019, cuando Eduardo Guillot Trefogli, -padre del reconocido cineasta, Eduardo Guillot Meave- entonces de 84 años, alquila por dos años, una oficina y dos estacionamientos ubicados en San Isidro a Díaz Huerta por US$1000 mensuales. El Inmueble le pertenece a su hija Marianne, pero ella le dio el poder legal para rentarlo porque necesitaba el dinero para costear el tratamiento médico que necesitaba.

Sin embargo, a raíz de los problemas que empezaron a tener con el inquilino, Guillot se dio con la amarga sorpresa de que este pretendía simular la compra – venta del inmueble a través de una cláusula que metió de contrabando a una copia del contrato que poseía. Su objetivo era claro: adueñarse de la oficina.

“Si ves el contrato de alquiler es un contrato típico, pero este señor ha agregado esta cláusula y ha falsificado las firmas”, comenta el director de cine Guillot Meave en diálogo con CARETAS.

Producto del engaño de Oswaldo Díaz, el 26 de octubre del 2020, se inicia un proceso de conciliación extrajudicial en el que se acuerda el reconocimiento del derecho de propiedad del inmueble para Eduardo Guillot; la restitución de la posesión de la oficina y los estacionamientos a fines de ese año; el pago de US$ 500 mensuales el último trimestre; y que el ocupante pagaría los gastos de mantenimiento del edificio.

Pero Díaz, nuevamente, no cumplió con lo acordado.

Esto llevo a que el 1 de febrero del 2021, Guillot y Díaz firmaran un nuevo contrato que el abogado, nuevamente, prometió cumplir. Los nuevos términos bajaban la renta mensual de US$ 1000 a US$ 750 y daban constancia del reconocimiento de una deuda pendiente del arrendatario al arrendador. No obstante, una vez más, Oswaldo Díaz faltó a su palabra y sigue ocupando el inmueble sin haber pagado ni un centavo.

Los hechos pudieron tomar un giro cuando el 4 de diciembre del 2023, el Segundo Juzgado de Paz Letrado de Lince – San Isidro, ordenó el desalojo de Oswaldo Díaz Huerta y que este pague US$ 1500 más costos a Eduardo Guillot Trefogli, pero el inquilino apeló y se mantiene ocupando el inmueble hasta que una sala superior resuelva el caso.

El caso está siendo investigado por el Cuarto Despacho de la Fiscalía Provincial Penal Corporativa de San Isidro – Lince. Se atribuye a Díaz Huerta la presunta comisión de los delitos de falsedad ideológica y fraude procesal.

Incluso, se había citado a Eduardo Guillot Treflogi para que declare en calidad de testigo, sin embargo, pero su muerte hace aproximadamente dos meses le impedirá ver que se haga justicia en este caso.

La familia Guillot, sin embargo, no es la única víctima de las tretas de Oswaldo Díaz. El abogado tiene un nutrido legajo de denuncias que van desde la usurpación hasta la estafa y maltratos físicos y psicológicos. De hecho, el 23 de setiembre del 2019, la Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (Sucamec) le canceló la licencia de uso de armas por tener antecedentes judiciales vigentes por delitos dolosos.

José Vera Laura también fue víctima de los ardides de Oswaldo Díaz. El 20 de enero del 2020, compró junto a dos amigos, tres vehículos a Pandero SA, por intermedio del cuestionado abogado, quien no cumplió con transferirlos legalmente.

Vera y sus compañeros depositaron alrededor de USD 11 800 a la cuenta BCP de Díaz Huerta por la adquisición de un vehículo de marca Suzuki, un Chevrolet y un Kia. Él se había comprometido a hacer las transferencias correspondientes en un plazo de dos meses, pero han pasado cuatro años y no solo no cumplió con su palabra, sino que no le da la cara al agraviado.

Incluso, uno de los vehículos comprados tuvo que ser devuelto, ya que tenía una orden de captura vigente, lo que agravó el perjuicio ocasionado.

“El problema es que ese hombre nos ha mentido que nos iba a transferir y nunca dio cara ni contestaba, no se deja ubicar. Imagínese, si le hemos mandado carta notarial, no le importó nada, si Indecopi lo notificó y tampoco se apersonó, imagínese a la hora del juicio”, dijo Vera Laura.

José Vera realizó la denuncia correspondiente ante el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi), sin embargo, estos no han podido dar con el paradero de Oswaldo Díaz.

Díaz fue debidamente notificado del proceso que se había abierto en su contra en el domicilio legal que había consignado; la oficina de San Isidro, propiedad de los Guillot, que ocupa irregularmente desde hace cinco años. Sin embargo, el personal que allí se encontraba no recibió la notificación señalando que el abogado ya no vive ahí.

A la fecha, Oswaldo Díaz se mantiene inubicable para Indecopi, para José Vera y para los Guillot.

Cabe señalar que de acuerdo con el registro del Colegio de Abogados de Lima (CAL), la colegiatura de Díaz Huerta está inactiva, por lo que no podría ejercer la profesión.

Al parecer, Oswaldo Díaz tiene grandes contactos en la judicatura, pues en el 2015, fue personero legal del abogado Fernando Calle Hayen cuando este postuló para ser magistrado del desactivado Consejo Nacional de la Magistratura (CNM).  Calle Hayen fue también integrante del Tribunal Constitucional entre el 2007 y el 2014 e intentó repetir sin éxito, en el 2021. Se le cuestionó tener 133 llamadas con personas vinculadas al caso “Cuellos Blancos”, antes, durante y después de ejercer como juez del máximo intérprete de la Constitución.

CARETAS buscó la versión de Oswaldo Díaz, pero al cierre de la nota, no respondió llamadas ni mensajes.