Nuevas evidencias complican la situación legal y ética del entorno de Adrián Villar (21), el joven señalado como el conductor que atropelló y causó la muerte de la atleta Liseth Marzano el pasado 17 de febrero en San Isidro. Una cronología de más de cinco horas de grabaciones, presentadas recientemente en el programa Magaly TV La Firme, detalla los movimientos de la familia Villar y la periodista Marisel Linares —propietaria del vehículo— en las horas críticas posteriores al siniestro.
Fuga y presuntas reuniones
Según el registro audiovisual, el accidente ocurrió a las 23:20 horas, cuando el automóvil Chevrolet gris conducido por Villar invadió el carril contrario en la avenida Camino Real, embistiendo violentamente a Marzano. Tras el impacto, el joven emprendió una fuga a alta velocidad, omitiendo dos semáforos en rojo y abandonando a la víctima en la vía pública.
La controversia se agudiza a las 03:00 horas del miércoles 18, cuando las cámaras captan a Adrián Villar descendiendo de una camioneta blanca en el cruce de las avenidas Basadre y Javier Prado. En el mismo vehículo viajaban su padre, Rubén Villar Frolets, y su pareja, la conductora de noticias Marisel Linares. Las imágenes muestran a los adultos en un parque cercano, caminando con evidente nerviosismo y manteniendo conversaciones telefónicas constantes, en lo que se presume fue una planificación para evadir la responsabilidad inmediata.
Intervención policial bajo sospecha
El informe periodístico destaca un punto crítico en la cronología: a las 05:03 horas, un patrullero policial llegó al edificio de la calle Los Eucaliptus, donde se encontraba el joven junto a su enamorada. A pesar de permanecer ocho minutos en el interior, los efectivos se retiraron sin realizar detención alguna.
Apenas minutos después de la retirada de la autoridad, Adrián Villar abandonó el lugar a bordo de un taxi rojo, sin ponerse a disposición de la justicia en ese momento.

Cuestionamientos al rol de Marisel Linares
La implicación de Marisel Linares ha generado un fuerte rechazo, dado que el vehículo involucrado está a su nombre. Aunque la periodista afirmó inicialmente que no identificó a tiempo al conductor, las imágenes la muestran reunida con su hijastro y su esposo pocas horas después del atropello. La defensa de la familia de la víctima sostiene que estas reuniones demuestran una «estrategia deliberada» para dilatar el proceso y proteger al responsable, mientras una joven promesa del deporte perdía la vida.