MADRID 24 Abr. (EUROPA PRESS) - El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que el "problema" con Irán, de cara a su participación en el Mundial de fútbol de este verano, no tiene que ver con la selección de fútbol iraní sino con los "terroristas" de la Guardia Revolucionaria iraní, que podrían arribar al país y hacerse pasar por periodistas o entrenadores.
"Nadie de Estados Unidos le ha dicho (a Irán) que no puedan venir", ha aseverado Rubio en una rueda de prensa en la cual, ha subrayado, lo que "no puede" llevar consigo la selección iraní a territorio estadounidense es "a un grupo de terroristas de la Guardia Revolucionaria de Irán" y "fingir que son periodistas y preparadores físicos".
Estas declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense llegan horas después de que el empresario italoestadounidense Paolo Zampolli, amigo íntimo del presidente norteamericano Donald Trump, haya solicitado que se sustituya a la selección de Irán por la de Italia, según ha recogido el diario 'Financial Times'.
El problema no es la selección de futbol iraní
A ese respecto, tras rechazar que Estados Unidos vaya a tratar de apartar a los jugadores de la selección de la República Islámica del referido torneo deportivo alegando que "el problema con Irán no sería con su deportistas", el cabeza de la Secretaría de Estado ha asegurado que "si (estos) deciden" no ir "por su cuenta" es "porque han decidido" no hacerlo.
El hecho de que Teherán no participe en el Mundial de la FIFA, ha precisado Rubio, supondría que Italia ocuparía su puesto, algo que va en línea con la petición del empresario Zampolli, quien desea que la selección iraní ceda su sitio a la italiana, tetracampeona del mundo, pero que no logró clasificarse para la fase final de esta cita con el deporte que tendrá lugar este próximo verano en sedes de Estados Unidos, Canadá y México.
Cabe señalar que los tres partidos de Irán durante las fases de grupos, en concreto ante las selecciones de Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto, están programados para jugarse en Seattle y Los Ángeles, después de que la FIFA rechazara la petición del país asiático de trasladar esos encuentros a México.