La nueva Supergirl no solo quiere presentar a Kara Zor-El en una aventura intergaláctica: también quiere levantar a su alrededor un universo propio, extraño y lo bastante vivo como para no sentirse como otro fondo digital de película de superhéroes. En esa apuesta entra todo: el debut de Lobo en el nuevo DCU, la presencia de Krypto, más de 150 alienígenas diseñados para la película y hasta idiomas creados especialmente para su historia.
La cinta, dirigida por Craig Gillespie y protagonizada por Milly Alcock, llegará a los cines en medio de una expectativa marcada por dos nombres que arrastran fandom por sí solos: el de la propia Alcock como Kara Zor-El y el de Jason Momoa como Lobo, el cazarrecompensas intergaláctico que por fin hará su ingreso formal al nuevo universo cinematográfico de DC. La película se estrenará desde el 24 de junio en algunos mercados internacionales y el 26 de junio en Norteamérica.
Lobo entra al nuevo DCU
Dentro de los nuevos personajes, el gran foco está puesto en Lobo. El mercenario alienígena, célebre en los cómics por su brutalidad, su irreverencia y su estética de motociclista espacial pasado de vueltas, será interpretado por Jason Momoa, que cambia Aquaman por otro personaje de DC con una energía mucho más caótica. La película no lo presenta como un simple cameo vistoso, sino como una de las cartas más llamativas de esta nueva etapa del estudio.
Su incorporación también ayuda a marcar el tono de la película. Supergirl no parece ir por una épica limpia o luminosa, sino por una aventura espacial más áspera, con criaturas raras, humor filoso y una protagonista menos idealizada que otras versiones del personaje. La propia sinopsis oficial plantea a Kara uniendo fuerzas con una compañera inesperada en una travesía de venganza y justicia a través de la galaxia.
Krypto vuelve, pero no como simple adorno
El otro nombre que ya viene generando ruido entre fans es Krypto, el perro kryptoniano. En la película acompaña a Supergirl tanto en la parte más aventurera como en los momentos más duros del viaje, y su presencia no parece pensada como un guiño aislado. Según el material de prensa, para construirlo en pantalla se trabajó con dos perros de referencia para los efectos visuales: Stan, usado como base para la versión cachorro, y Blanco, para la versión adulta.
Ese dato puede sonar menor, pero ayuda a entender por dónde va la producción. Supergirl quiere que incluso sus elementos más fantásticos tengan algún anclaje físico y no dependan únicamente de la postproducción.
Una galaxia construida al detalle
Ahí es donde aparece la parte más ambiciosa de la película. El equipo de peinado y maquillaje, liderado por Peter Swords King, creó más de 150 personajes alienígenas distintos. A eso se suma el trabajo del departamento de arte, que desarrolló 343 diseños para decorados prácticos y 348 gráficos exclusivos para los distintos mundos que aparecen en la historia. La producción también incorporó nueve idiomas alienígenas, seis de ellos creados especialmente para esta película.
Milly Alcock, además, trabajó con un coach de dialectos para desarrollar la voz de Kara y aprender parte de esos lenguajes ficticios. La actriz ha destacado también la importancia de actuar frente a criaturas físicas y animatrónicos durante el rodaje, en lugar de depender por completo de pantallas azules o marcas de referencia. En una película de esta escala, ese tipo de decisión no es solo técnica: define la textura del mundo y la manera en que los actores se relacionan con él.
La apuesta de DC con una Kara distinta
Más allá del despliegue visual, Supergirl también llega con la presión de seguir ordenando el nuevo DCU. La película adapta la versión más áspera y errante de Kara Zor-El, inspirada en la línea de Supergirl: Woman of Tomorrow, y se apoya en una protagonista menos idealizada que Superman: una figura marcada por la pérdida, el desarraigo y una relación más conflictiva con su propia identidad. Esa versión del personaje es, probablemente, una de las razones por las que DC ha querido rodearla de un universo tan cargado de rarezas, criaturas y contrastes.
En ese sentido, el dato más interesante de Supergirl no es solo que tenga a Lobo, a Krypto o a una pila de alienígenas. Es que parece querer convencer al espectador de que este rincón del universo DC tiene una lógica propia, una textura propia y una heroína que no está ahí para repetir el molde de siempre.