Pablo Garza apuesta por el cine vertical: “Competimos contra el scroll”

Por Marce Rosales | El director mexicano de La venganza a las tóxicas explica cómo el cine vertical busca dejar de ser contenido descartable para convertirse en un nuevo lenguaje audiovisual, pensado para una audiencia que puede cambiar de pantalla en segundos.

por marcerosalescordova@gmail.com
Pablo Garza

El cine vertical ya no quiere ser visto como un simple contenido para pasar con el dedo. Para Pablo Garza Segovia, creador y director mexicano de La venganza a las tóxicas, este formato exige una lógica diferente, capaz de mezclar la velocidad del consumo digital con una ambición cinematográfica real y bien realizada.

La serie, estrenada en Vix Micro, la plataforma de Televisa, fue concebida como una producción vertical premium que combina terror, musical, acción, melodrama y comentario social. Su reto principal era evitar que una historia pensada para celulares se sintiera como un contenido descartable.

“Para mí era importante que, por más de que fuera un melodrama vertical y tuviera ciertos parámetros de reel o tiktokeros, tuviera la misma calidad cinematográfica, tanto en fotografía, en actuación, en texto”, explica Garza Segovia.

El director reconoce que el formato obliga a pensar distinto. En una sala de cine o frente al televisor, el espectador suele aceptar un pacto de permanencia. En el celular, en cambio, todo compite por su atención.

“Competimos contra el scroll, y el scroll es rudo”, señala. “Aquí tienes en la mano la capacidad de cambiar, tienes notificaciones que te llegan al teléfono, tienes mensajes, tienes demasiadas distracciones”.

Un nuevo lenguaje visual

Para Garza Segovia, el cine vertical no consiste solo en girar la cámara. La composición cambia por completo. La información que antes se distribuía hacia los lados ahora aparece arriba y abajo. El techo, el piso y la altura de los cuerpos se vuelven parte activa del encuadre.

En La venganza a las tóxicas, por ejemplo, trabajó escenas con dos o tres personajes en pantalla mediante distintas posiciones físicas: alguien sentado, alguien hincado, otra persona de pie. Esa distribución permitió construir cuadros más complejos dentro de un formato que suele asociarse al primer plano.

“Se cree que en un formato vertical no puedes hacer un two-shot o un three-shot, que todo tiene que ser solo una persona. Es la misma complejidad, pero estamos menos acostumbrados a hacerlo en vertical”, comenta.

El diseño de producción también tuvo que adaptarse. Según el director, los sets fueron cargados con información visual en las zonas superiores, precisamente porque el formato vertical permite mirar espacios que el encuadre horizontal suele dejar fuera.

Televisa y el riesgo de cambiar el melodrama

La apuesta también implicó moverse dentro de una industria acostumbrada a otros códigos. Televisa tiene una larga tradición ligada al melodrama, pero La venganza a las tóxicas busca cruzar ese ADN con terror, acción y elementos musicales.

Garza Segovia reconoce que el proceso fue retador, aunque ve en el formato vertical una oportunidad para asumir riesgos. “¿Qué mejor manera de arriesgarse que en formatos verticales?”, dice.

El proyecto conserva algunos elementos melodramáticos, incluido un triángulo amoroso, pero intenta llevarlos hacia una narrativa distinta. Para el director, la intención de Vix Micro también era diversificar su catálogo y demostrar que la audiencia no solo consume melodramas tradicionales.

“Era importante probar que la audiencia no solo consume melodramas tradicionales, sino que también le gusta ver y sentir otro tipo de historias”, sostiene.

¿Es el futuro del audiovisual?

Garza Segovia evita presentar el cine vertical como reemplazo del cine o la televisión. Para él, se trata de un formato paralelo, nacido de un hábito de consumo que ya existe.

“Este tipo de producciones no viene a competir con el cine horizontal. Para mí es un género de producción nuevo que surge de una necesidad que ya existe, que es consumir en el teléfono cosas verticales”, afirma.

El director considera que el formato forma parte del presente y del futuro del entretenimiento, pero con un lenguaje propio. Así como el cine, la televisión, las series o los programas tienen reglas distintas, el vertical también debe encontrar las suyas.

Una oportunidad para Latinoamérica

Consultado sobre las posibilidades de este formato en la región, Garza Segovia señala que el punto de partida no debe ser únicamente el presupuesto, sino la calidad de la historia y la atención al detalle.

“Lo más importante es no subestimar a la audiencia”, afirma. “La audiencia entiende y sabe, porque la gente conoce el entretenimiento, porque lo ve todo el tiempo”.

La producción vertical, además, permite trabajar con estructuras más ágiles. La venganza a las tóxicas tiene una duración cercana a la de un largometraje, pero fue grabada en pocos días, con interiores, una locación principal y recursos optimizados.

El formato, dice, también permite sugerir más de lo que se muestra. Al no tener horizonte, la pantalla vertical obliga a dejar parte del mundo fuera de campo y trabajar con la imaginación del espectador.

Con casi dos décadas de experiencia en diseño de producción y grandes formatos, Garza Segovia encuentra ahora en las microseries verticales un nuevo territorio para construir universos. Un espacio pequeño en pantalla, pero no necesariamente pequeño en ambición.

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