La infancia también puede pesar más de cuatro toneladas, rugir como un motor desatado y entrar al estadio sobre llantas de casi dos metros. Hot Wheels Monster Trucks Live llegará por primera vez al Perú este sábado 13 y domingo 14 de junio en el Estadio San Marcos, en una producción que busca convertir el universo de los juguetes en una experiencia real, familiar y de alto impacto.
Daniel Fernández Rosina, de Vortex Entertainment Group, explica que la llegada del espectáculo al país no fue casual ni sencilla. “Es la primera vez que Hot Wheels apuesta por Perú”, señala. La negociación tomó varios meses y forma parte de una expansión de la gira por Sudamérica, donde la marca ya había estado presente en algunos países puntuales.
La expectativa, según el productor, ha sido alta desde el inicio. Gran parte de las entradas promocionales se agotaron con anticipación y la función del sábado se encuentra casi vendida en su totalidad. El domingo aún mantiene localidades disponibles, aunque con una demanda en crecimiento.
El atractivo, sostiene Fernández Rosina, no se limita al público aficionado a los autos. Hot Wheels Monster Trucks Live está concebido como un espectáculo familiar, con luces, fuegos artificiales, acrobacias, motos en el aire y vehículos que parecen salidos de una fantasía mecánica. “Es un evento para los niños de 40 años”, dice, en alusión a los adultos que crecieron jugando con los autos de la marca y ahora podrán verlos convertidos en máquinas reales.
La escala del montaje también marca distancia frente a otros espectáculos masivos. A diferencia de un concierto convencional, esta producción requiere una operación técnica mucho más compleja. Para hacer posible el show, llegaron al Callao 20 containers con toda la infraestructura necesaria. El espectáculo contará con ocho monster trucks, entre ellos uno con forma de dragón que bota fuego, además de vehículos emblemáticos de la marca.
La elección del Estadio San Marcos responde, precisamente, a esa exigencia logística y de seguridad. Fernández Rosina remarca que el recinto fue evaluado por el equipo técnico de Hot Wheels de Estados Unidos y cumple con las garantías necesarias para el desarrollo del evento. “Las medidas de seguridad son A1”, afirma. También precisa que se han considerado distancias, alturas y ubicación del público para asegurar una experiencia sin contingencias.
La jornada no empezará únicamente con el show principal. Desde las 3:00 p.m. se abrirán las puertas y, antes del espectáculo central programado de 6:00 p.m. a 8:00 p.m., habrá una experiencia previa para quienes cuenten con paquetes especiales. El público podrá bajar a la cancha, tomarse fotos con los monster trucks, conocer a los pilotos, acceder a firmas de autógrafos y participar en activaciones de marca. También habrá zonas de comida, juegos y espacios pensados para niños y adultos.
Entre los vehículos que llegarán figura Bigfoot, considerado uno de los nombres más representativos de la historia de los monster trucks. También estará el Rinoceronte, una de las apuestas recientes de Hot Wheels. El espectáculo incluirá, además, la presencia de pilotos especializados y acrobacias de BMX, entre ellas una pirueta hacia adelante que muy pocos deportistas logran realizar a nivel mundial.
Para Vortex, el evento funciona también como una señal sobre el mercado peruano. Fernández Rosina considera que el público local está buscando cada vez más experiencias familiares de gran formato, capaces de competir en expectativa con conciertos y otros espectáculos internacionales. Si la respuesta acompaña, la intención es que Hot Wheels Monster Trucks Live pueda volver en los próximos años e incluso llegar a otras ciudades del país.
Más que una exhibición de motores, la apuesta busca instalar una experiencia completa: nostalgia para los adultos, asombro para los niños y una cuota de espectáculo que convierte la pista en una zona de fantasía mecánica. En tiempos en que el entretenimiento familiar suele reducirse a formatos pequeños, Hot Wheels Monster Trucks Live llega con una premisa simple y ruidosa: hacer que el juguete cobre vida frente a miles de espectadores.