Armie Hammer ha hecho su gran regreso al cine después de un periodo oscuro en su carrera que lo mantuvo alejado de la industria durante cinco años. El actor ha revelado que estuvo dispuesto a aceptar cualquier tipo de trabajo, incluso un comercial de comida para gatos, con tal de volver a trabajar en lo que ama.
Este renacer profesional fue detallado durante una entrevista exclusiva con The Hollywood Reporter, donde el actor de 39 años compartió su experiencia tras el escándalo que hizo tambalear su carrera en Hollywood.
La caída de su carrera en Hollywood
La carrera de Hammer se vio gravemente afectada tras varias acusaciones de abuso psicológico y sexual en su contra. En ese contexto, también se difundieron mensajes privados con contenido explícito y referencias a fantasías sexuales y caníbales, lo que generó una fuerte repercusión mediática. Entre las acusaciones más graves, una mujer con la que mantuvo una relación mientras estaba casado con Elizabeth Chambers lo señaló por violación. Aunque el Departamento de Policía de Los Ángeles cerró la investigación sin presentar cargos, el impacto mediático fue suficiente para marcar un quiebre en su carrera profesional.
Su agencia WME dejó de representarlo y su publicista también se retiró, por lo que terminó quedando únicamente con un abogado de contratos que no pudo ayudarlo en la búsqueda de nuevos proyectos. Durante este tiempo, Hammer experimentó una caída tan abrupta que llegó a vivir en un pequeño apartamento de apenas 18 metros cuadrados en Venice Beach, con una cama Murphy e ingentes dificultades económicas. Tras el fallecimiento de su padre, él tampoco recibió herencia, lo que complicó aún más su situación.
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El regreso gracias a Uwe Boll
A pesar de su situación, la esperanza llegó cuando recibió un correo del director alemán Uwe Boll, conocido por sus producciones de bajo presupuesto. “Creo que lloré”, recordó Hammer sobre ese momento decisivo, ya que la propuesta significó su regreso a la actuación. La película Citizen Vigilante fue filmada en Croacia con un guion de apenas 50 páginas, lo que generó un ambiente más ligero en el set y le permitió reconectar con su oficio. “Estaba muerto de miedo hasta que Uwe dijo ‘acción’”, confesó, y añadió: “Y entonces pensé: ‘Espera. Sí sé hacer esto’”.
Desde su regreso, Hammer ha trabajado en tres producciones de bajo presupuesto, entre ellas el western Frontier Crucible y el thriller Night Driver, centrado en un mensajero de la mafia. Además, filmó un cuarto proyecto en Bulgaria, aunque ha preferido no revelar detalles de esta nueva producción.
Hammer es consciente de cómo su imagen ha cambiado y no tiene ilusiones al respecto. “Es como Sísifo empujando la roca, excepto que mi roca está cubierta de vaselina”, comentó sobre la dificultad de reconstruir su reputación. Al reflexionar sobre su presente, cuando le preguntaron si cambiaría lo ocurrido, respondió con honestidad: “Honestamente, no. Recuerdo el estado emocional y mental en el que estaba antes de que todo eso pasara. Las personas sanas no actúan como yo actuaba”, dejando ver una mirada más introspectiva sobre su pasado y el proceso que lo ha marcado.