Bob Iger, quien recientemente concluyó su etapa como CEO de The Walt Disney Company, compartió en una entrevista con el Financial Times varios detalles sobre su estrategia de crecimiento mediante adquisiciones durante su gestión. Entre las revelaciones más llamativas destacó su interés en incorporar la franquicia de James Bond al portafolio de Disney, una propiedad que actualmente se encuentra vinculada a Amazon.
Durante su liderazgo en Disney, Iger impulsó una serie de compras que redefinieron el alcance de la compañía en la industria del entretenimiento. Según explicó, la adquisición de Pixar en mayo de 2006 por aproximadamente 7,400 millones de dólares marcó el punto de partida de una estrategia más amplia de expansión. A partir de ese momento, la empresa comenzó a evaluar activamente posibles objetivos de compra con el objetivo de fortalecer su catálogo de contenido global.
Disney quiso añadir a James Bond
Iger detalló que, tras el éxito de la integración de Pixar, Disney elaboró una lista de posibles franquicias y compañías estratégicas para futuras adquisiciones. En ese listado figuraban nombres de alto impacto como Marvel, Star Wars y también James Bond. Según el exejecutivo, estas opciones reflejaban la intención de construir un ecosistema de propiedad intelectual sólido y competitivo en la industria del entretenimiento global.
LEE │Supergirl: Jason Momoa como Lobo, Krypto y los detalles del nuevo filme de DC
Sin embargo, la incorporación de James Bond nunca llegó a concretarse. La icónica saga cinematográfica, reconocida por sus historias de espionaje, acción y personajes emblemáticos, continuó bajo la administración de sus propietarios tradicionales y, con el tiempo, terminó asociándose al ecosistema de Amazon, que hoy gestiona su distribución y expansión.
Twitter también estuvo en la mira
Otro de los puntos revelados por Iger fue su interés en la posible adquisición de Twitter, cuando la red social estaba dirigida por Jack Dorsey. Según relató, las conversaciones llegaron a un punto avanzado, ya que veía en la plataforma una oportunidad para convertirla en un canal global de distribución de contenidos y reforzar la presencia digital de Disney. Sin embargo, decidió no seguir adelante con la compra al considerar que podía desviar recursos y atención del núcleo creativo de la compañía.
Iger también mencionó que se exploraron conversaciones preliminares sobre una posible fusión entre Disney y Apple durante la etapa de liderazgo de Steve Jobs. La idea buscaba unir dos gigantes del entretenimiento y la tecnología para ampliar su alcance global y fortalecer su posición en la industria. No obstante, las negociaciones no prosperaron y se mantuvieron en una fase exploratoria sin llegar a un acuerdo formal.
El caso de James Bond, junto con otros intentos de adquisición, refleja la estrategia de Disney en la etapa de Iger por consolidar grandes franquicias bajo un mismo ecosistema. Aunque la compra ya mencionada no se concretó, estas iniciativas evidencian la ambición de la compañía por concentrar propiedades intelectuales clave en la industria del entretenimiento, un enfoque que sigue generando debate sobre el poder y la posible concentración de franquicias en Hollywood.