La casa de Bárbara Cayo dejó de sentirse como un lugar seguro. La actriz y su familia regresaron a su vivienda en San Isidro y encontraron señales de que alguien había entrado mientras ellos estaban fuera. La cochera estaba abierta y varias habitaciones habían quedado desordenadas después del paso de los delincuentes.
El robo habría dejado pérdidas superiores a los 25 mil dólares, entre joyas, documentos y otros objetos de valor. Sin embargo, para Cayo, el golpe más difícil de asimilar no está necesariamente en la cifra, sino en aquello que ya no podrá recuperar: recuerdos familiares que habían pasado de generación en generación.
Joyas que tenían una historia familiar
Entre los objetos sustraídos se encontraban varias piezas de oro que Bárbara conservaba por su valor sentimental. Algunas pertenecían a su padre, quien fue oficial de la Fuerza Aérea del Perú, por lo que para la actriz representaban mucho más que una pieza de joyería.
“Se llevaron mis cositas de oro, se las llevaron”, lamentó Cayo al contar lo sucedido. La pérdida de esas piezas significó también la desaparición de pequeños fragmentos de su historia familiar, objetos que no podían ser reemplazados simplemente comprando otros.

A esto se sumó el robo de documentos personales y otros bienes que se encontraban dentro de la vivienda. La actriz reconoció que volver a encontrar su casa alterada generó una sensación de vulnerabilidad difícil de manejar.
“Estoy en shock. Creo que nadie tiene derecho a usurpar de esa manera”, expresó.
Ocho minutos dentro de la vivienda
Las cámaras de seguridad podrían convertirse ahora en una pieza importante para esclarecer el caso. Las imágenes registraron a dos sujetos vinculados al robo: mientras uno permanecía atento a lo que ocurría en los alrededores, el otro se acercaba al inmueble.

Según lo observado, los delincuentes permanecieron aproximadamente ocho minutos dentro de la propiedad antes de retirarse con los objetos sustraídos. El registro de su recorrido podría ayudar a las autoridades a identificar a los responsables.
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Después de lo ocurrido, Cayo decidió reforzar las medidas de seguridad de su vivienda. “Hemos puesto más seguridad, llenado de fierros todas las puertas”, explicó, dejando en evidencia cómo el robo cambió incluso la manera en que su familia percibe su propio hogar.
La actriz también hizo un llamado a quienes puedan reconocer a los sujetos que aparecen en las imágenes. “Si los logran identificar, se los agradecería para que haya justicia y no haya más personas perjudicadas”, pidió.
Más allá del dinero y los objetos sustraídos, el episodio dejó una sensación que resulta más difícil de reparar: la certeza de que alguien pudo entrar en el espacio más privado de su familia y llevarse consigo recuerdos que para Bárbara tenían un valor imposible de calcular.