Taylor Swift inició un movimiento legal para proteger su identidad en el entorno digital: presentó ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) nuevas solicitudes de registro vinculadas a su voz y a su imagen, con el objetivo de bloquear usos no autorizados, especialmente los generados con inteligencia artificial.
Los expedientes incluyen dos registros de sonido basados en breves clips de audio —frases cortas de presentación— y una solicitud asociada a una imagen de la artista en escena, descrita con detalle en la documentación. El enfoque apunta a sumar una capa de resguardo adicional frente a imitaciones o contenidos “confusamente similares”, un terreno donde los deepfakes han acelerado el problema para figuras públicas.
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Especialistas citados en los reportes explican que, aunque existen herramientas legales como los derechos de imagen, el registro de marca puede ofrecer vías más directas para actuar cuando se intenta explotar comercialmente una identidad —incluida la voz— sin consentimiento.
Por ahora, se trata de solicitudes en trámite: la oficina estadounidense debe evaluarlas antes de conceder o no el registro.