Miguel Tapia de Los Prisioneros: “Lamento que ‘El baile de los que sobran’ siga teniendo sentido hoy”

Por Marce Rosales | Recién instalado en el sur de Chile, Miguel Tapia, hoy al frente de Los Prisioneros, habla antes de sus conciertos del 23 y 25 de abril en Perú sobre canciones nuevas, legado y una actualidad política que mantiene vigentes los temas más incómodos de la banda chilena.

por marcerosalescordova@gmail.com
Miguel Tapia Los Prisioneros

La conversación arranca lejos del bullicio de las ciudades, casi como un pequeño tren al sur. Miguel Tapia aparece fresco, con lentes de aviador, camiseta negra y un pañuelo al cuello, instalado en una nueva etapa que también tiene algo de refugio. Antes de hablar de música inédita, del legado de Los Prisioneros o de la vigencia incómoda de El baile de los que sobran, cuenta que se mudó al sur de Chile, una zona de lagos, lluvia y cielos nublados donde, dice, se siente feliz y empieza a montar su pequeño home studio mientras se alista para tocar en Arequipa y Lima el 23 y 25 de abril, respectivamente. Desde ahí, comparte sus ganas de seguir creando, habla de Jorge González, de tocar junto a su hijo Amaru y de unas canciones que, para su pesar, siguen diciendo demasiado sobre América Latina.

¿A qué se debe este cambio de ciudad?

Bueno, el sur de Chile es muy bello. De toda la vida me ha gustado el sur y para mí era un sueño poder cambiarme de ciudad, de Santiago, cambiar mi residencia al sur. Así que estoy muy contento. Estoy viviendo en una zona de muchos lagos, una zona lacustre. Para mí es un paraíso, un lugar muy lindo. Solo campo, mucha lluvia. Me gustan los días nublados. Yo prefiero un día de nubes que un día de sol. Estoy feliz acá. Traje mis máquinas para seguir haciendo música por acá. Aún tengo que traer algunas cosas de Santiago. Me estoy instalando con mi pequeño home studio.

¿Eso significa que pronto habrá música nueva?

Sí, estoy con varias cosas para este año. Estamos muy contentos porque ya hace algunas semanas corrí la voz en la banda de que quiero sacar material. Algunas cosas las tengo hace un tiempo, y también tengo unos covers muy interesantes que quiero trabajar. Hay uno que ya lo tengo hecho, pero lo voy a guardar como sorpresa. Vamos a sacar algo en la banda, de todas maneras: un par de covers y música nueva, original. Sin fecha, pero sí, música nueva.

¿Será bajo el nombre de Los Prisioneros?

Eso no lo sé realmente. No sé si lo saque así. Lo puedo hacer, porque la marca de Los Prisioneros me pertenece y toda esa historia, pero yo creo que lo puedo sacar como segunda marca, como Miguel Tapia y Los Prisioneros. Creo que sería más justo con la historia y yo quiero mantenerme así. De hecho, siempre me presento como Miguel Tapia y Los Prisioneros, más pequeño, porque llevo toda la música y toda la historia. Soy el fundador, pero lo prefiero llevar de esa forma. Y estamos contentos de poder ofrecer material nuevo, canciones que tienen mucho que ver con lo que estamos viviendo en estos tiempos. No me refiero específicamente a esta guerra lamentable que estamos viviendo, o más bien que somos testigos. Me refiero a todo lo que ha pasado en estos últimos años en nuestros países. Así que sí, siempre con un tema, con una observación, mirando lo que sucede a tu alrededor, como si tuvieras 18 años nuevamente.

¿Cómo describirías tu rol hoy dentro de Los Prisioneros?

Bueno, hacer trabajos nuevos para mí es una evolución. Es algo que me lo debía personalmente, y el resto de la banda como músicos también. Es fantástico y disfrutamos mucho nuestros conciertos, porque nos va muy bien. Hemos hecho muchas presentaciones en Colombia estos últimos dos años y todos los conciertos han sido llenos. Hicimos un Movistar Arena allá en Colombia, lo hicimos con otras bandas, pero nosotros éramos el plato de fondo de ese gran concierto. Todos los conciertos que damos son muy masivos.

La banda es potente. Tenemos iluminación y visuales que van junto con la música contando historias. Es un trabajo que no me costó mucho coordinar porque uno de mis hijos hace las visuales, el otro hijo mío toca la batería con el resto de la banda, y fue muy bonito el camino de ir armando, rearmando el sonido de Los Prisioneros. Yo tenía mucho material que con Jorge trabajamos juntos, y estamos usando los sonidos originales de las canciones.

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Pero esto de volver a hacer cosas nuevas es como: «wow, qué bueno». Uno trabaja de forma más independiente, con los estudios en casa. Después pasa a un estudio grande y ahí lo mezclas todo como corresponde, pero uno ya puede comenzar a trabajar acá, puede mandar la información a Santiago y ahí nos vamos pimponeando el trabajo. Así que todo lo que se haga sí tiene que ver con la historia de Los Prisioneros, porque yo soy uno de Los Prisioneros, autor de algunas canciones y productor hace muchos años. Así que es fantástico poder mezclar nuestra historia musical con material nuevo. Además, siendo muy franco, se respeta mucho más también eso de un artista. Aunque a veces las canciones más antiguas son las que la gente más quiere escuchar, independiente de eso, siempre es bueno seguir trabajando la creatividad.

A propósito de eso, ¿cómo es compartir el escenario con tu hijo Amaru en la batería?

Él es multiinstrumentista. Desde chico tuvo clases de piano, después hizo flauta y después aprendió a tocar la guitarra. Después aprendió también a tocar un poco de teclado y después ya se lanzó con la batería. De hecho, una pequeña anécdota: él me dijo que siempre le gustó la batería, pero yo siempre le decía que no le recomendaba, porque le decía: mejor toca la flauta dulce o traversa, porque la batería son los platillos, son los atriles, es el asiento, es el bombo, el otro bombo, los tambores, tienes que andar con todo eso armando y desarmando tú. Así que mejor toca algo más simple. Pero me dijo: “La verdad, papá, a mí siempre me gustó la batería”.

Y es muy bonito poder compartir con él esta experiencia de viajar. Él conoce las canciones desde que nació. Es un tremendo músico y está estudiando ingeniería en sonido, además. Tiene mucho talento y facilidad. Cuando empezamos a tocar juntos hace unos años, le dije a Amaru: “¿Tú te atreverías a tocar las canciones de nosotros?”. Y me dijo: “Obvio, papá”. Y ahí, con sus clases de batería y todo, estamos funcionando súper bien. Él es el menor de la banda, así que es como el regalón de la banda, imagínate.

La pregunta sobre Jorge es inevitable. No soy el primero ni seré el último en preguntártelo. ¿Cómo la manejas hoy?

Nunca he tenido ningún tipo de problema con todo tipo de preguntas. Nunca he renegado de ninguna pregunta. Estoy abierto a que me pregunten de todo, porque no hay nada extraño ni nada que ocultar.

Jorge fue el compositor principal. Lamentablemente tuvo un accidente cerebrovascular (ACV) que no lo ha dejado postrado en cama, pero sí con dificultades para escribir y para tocar un instrumento. Entonces él se retiró totalmente de las pistas. Hemos mantenido siempre el contacto porque además tenemos una unión familiar ahí: él y yo somos concuñados. Mi hermana se casó con su hermano y tenemos una sobrina en común.

Yo siempre estoy sabiendo mucho de Jorge. También nos escribimos cada cierto tiempo, periódicamente le pregunto por su salud. A pesar de todo, hay una muy buena comunicación con Jorge, porque vivimos los buenos momentos y los malos momentos juntos. Nuestra historia como Prisioneros fue una época de mucho éxito, pero también de muchos embrollos, problemas y escándalos. Entonces creo que, aparte de nuestra historia musical, también nos unen mucho esas vivencias. Así que no tengo ningún problema en contestar nada que tenga que ver con Jorge. Él sigue siendo una persona importante en la vida, en la historia de Los Prisioneros, y yo tengo ese contacto con él de forma natural, porque además, como te digo, somos familia.

¿Qué sientes cuando canciones como “El baile de los que sobran” siguen resonando en el público latinoamericano de hoy?

Me nace decir que yo lamento, entre comillas, que una canción como “El baile de los que sobran”, que habla de desigualdad social, en la educación, hasta el día de hoy siga siendo una canción que tiene mucho sentido, porque eso significa que no ha cambiado nada desde cuando nosotros teníamos 18 o 20 años hasta el día de hoy. Sigue existiendo una desigualdad en la educación importante. Si tú tienes mejores recursos, puedes tener mejor educación; si no tienes recursos, tienes una mala educación. Y eso es injusto, porque hay tanta gente con mucho talento y con mucha inteligencia que tiene los medios para pagar, como también gente que no. Ese desnivel económico marca una diferencia que es lamentable y que hasta el día de hoy se repite. Por eso canciones como “El baile de los que sobran” siguen siendo un eco importante hasta el día de hoy en la gente.

Y también te puedo traer otra canción: “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos”. Es una canción que está absolutamente de moda. Siempre ha estado de moda en su mensaje, pero desde hace dos meses, con todo lo que ha significado cómo partió este año, con la invasión a Venezuela y toda la mirada que se ve claramente hacia este patio trasero que se llama Latinoamérica, también esa canción tiene sentido. Y así varias. Entonces tenemos la suerte de que nuestras canciones aún están muy actuales, muy vivas, y eso ha hecho que han pasado los años y seguimos cultivando, seguimos ganando, atrayendo a nuevas generaciones y eso es increíble.

¿Qué puede esperar el público de estos shows?

Te puedo decir que a mí en lo personal me gusta escuchar las canciones como fueron hechas. Nunca he sido mucho de variarlas o improvisarlas. Así que las canciones tienen su misma estructura, su misma forma. El sonido, ya te hablé, recuperé muchos sonidos sampler, muchos samplers de canciones originales que las tocamos en vivo, y la gente se va a encontrar con el sonido original.

Somos una banda que está sonando muy bien y nos hemos dedicado a dejar en alto siempre el nombre de Los Prisioneros. Es algo que siempre me preocupó y fue importante para mí. Se encontrarán con una cantidad de canciones que conocerán de inicio a fin. Te puedo decir que va a estar “Muevan las industrias”, que es una canción muy querida mía, “Por qué no se van”, “El baile de los que sobran” es infaltable, no puede faltar, está “Estrechez de corazón” incluso.

Vamos a incluir algunas sorpresas. El 25 estaremos en Lima, pero el 23 estaremos en Arequipa, una ciudad hermosa. Yo he viajado a tu país solo por el placer de conocer más a la gente, la comida y la cultura maravillosa. Así que para mí es un país muy querido, son nuestros vecinos y estamos de verdad muy contentos de volver allá. Ni hablar de la comida, que es la mejor… y el pisco sour, hay que reconocer que es el mejor del mundo. Vamos a esas dos ciudades y tenemos otra sorpresa: vamos a hacer más ciudades, que las vamos a ir adelantando en la medida en que se vayan confirmando al 100%, pero están saliendo más presentaciones en Perú y eso nos tiene muy contentos.

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