El Super Bowl siempre ha sido una final con doble cartelera: el partido por el título y el espectáculo que, durante 12 minutos, se adueña de la conversación global. Este fin de semana, la cita es el domingo 8 de febrero en el Levi’s Stadium (Santa Clara): Seattle Seahawks vs. New England Patriots, con Bad Bunny como show de medio tiempo y Green Day abriendo la cita deportiva.
El medio tiempo del Super Bowl funciona como termómetro cultural: en 12–13 minutos, la NFL intenta resumir qué sonido domina el mundo, qué estética manda y qué artistas pueden “llenar” una pantalla planetaria.
1) Michael Jackson (1993)
No fue “uno de los mejores”: fue el que redefinió el formato. La NFL venía golpeada por el contra-programa televisivo del año anterior y apostó por el nombre más grande del planeta. El resultado fue espectacular porque el rating subió entre mitades (algo inédito) y el show quedó como el molde de lo que vendría después: con una superestrella, coreografía inconfundible y una nueva narrativa de lo que sería ese espectáculo. Ese día el halftime dejó de ser un intermedio simpático y se convirtió en evento principal y más comentado de la noche.
2) Shakira + Jennifer Lopez (2020)
Un halftime pensado para dos pantallas: el estadio y el celular. Fue fiesta latina con precisión de mega-producción en donde hubo cambios de ritmo, momentos virales (incluido el famoso gesto de Shakira) y una gran conversación encendida en redes. En audiencia, el show rondó los 103 millones en EE.UU. y también impulsó un rebote fuerte en consumo digital de las canciones interpretadas.
3) Prince (2007)
El virtuoso multiinstrumentista dio uno de los shows más valorados de toda la historia. La leyenda tiene un detalle meteorológico pues mientras tocaba Purple Rain (Lluvia Morada), empezó a llover, y eso lo volvió todavía más cinematográfico. El setlist fue un golpe de autoridad (de “Let’s Go Crazy”, “Baby I’m a Star” a “Purple Rain”), con momentos de cover a “Best of You” de Foo Fighters y una guitarra que ejecutó a la perfección sin siquiera ver los trastes. Hasta hoy se cita como el ejemplo más claro de que el halftime no necesita mil invitados si hay un artista que manda e impone su mística.
4) Los raperos (Dr. Dre + Snoop + Eminem + Mary J. Blige + Kendrick, 2022)
El show que hizo “titular” al hip-hop. La idea era simple y bastante innovadora, pues no fue un invitado rapero dentro de un show pop, sino un lineup histórico armado con grandes nombres del género. Hubo efecto inmediato en consumo: subidas fuertes de streams y discos rebotando en charts tras la presentación. Y, para este post, un punto clave: Kendrick ya se notaba como el elemento que no estaba “de visita”, sino en construcción de legado.
5) Kendrick Lamar (2025)
Después de haber sido parte del 2022, Kendrick llegó como headliner y lo convirtió en show innovador. Producción, tono y comentario social sin perder músculo de estadio. Además, quedó como el halftime más visto en EE.UU. (133.5 millones, contando plataformas y mediciones modernas), superando la marca histórica asociada a Michael Jackson. Es el ejemplo reciente de que el halftime también puede ser discurso, no solo fuegos artificiales. Destaca además, la aparición sorpresa de la tenista Serena Williams, quien bailó y demostró personalidad como invitada.