Magaly Solier vuelve al cine como vuelve la memoria: sin ruido, pero con fuerza. La actriz ayacuchana protagoniza Killapa Wawan (La hija de luna), una película rodada en Huanta y hablada íntegramente en quechua, que llegará a los cines en enero de 2026 bajo la dirección de César Galindo.
En la cinta, Solier interpreta a Agucha, una madre andina marcada por su pasado que intenta proteger a su hija del lado más oscuro de la danza de tijeras. Para la actriz, el proyecto no solo significó un regreso artístico, sino también un acto de fidelidad con su origen. “Si no se grababa en mi tierra, no aceptaba”, afirmó.
La película se rodó en Huanta, su ciudad natal, en medio de condiciones climáticas exigentes y paisajes que, según Solier, representan tanto belleza como carácter. Para ella, filmar allí fue una forma de devolverle luz a la tierra que la sostuvo en los momentos más difíciles.
La danza de tijeras exigió una preparación física rigurosa, pero el mayor reto fue emocional. Solier describe a su personaje como psicológicamente desgastante, con una carga constante que no permite descanso. “No te disparan, pero la historia misma es como si lo hiciera”, señala.
Hijos y la identidad
Uno de los momentos más íntimos del rodaje fue compartir escena con su propia madre, quien interpreta a una chamana. Esa presencia la conectó con su infancia, su crianza y su propia maternidad, tema que sigue siendo sensible en su vida personal.
“Ser madre es una fuerza que nadie te puede quitar”, afirma, recordando su lucha por sus hijos y reivindicando su identidad como mujer andina.
Entre la actuación, la música y la salud
Aunque reconoce el valor del cine en su vida, Solier admite que hoy se encuentra en un momento de duda frente a la actuación. “Es una tremenda responsabilidad ponerte frente a la cámara”, confiesa, señalando que prefiere la vida sencilla, la chacra y el silencio antes que el aplauso.
En paralelo, prepara su tercer disco titulado Lo sigo pensando, un trabajo musical que reflejará su vida, sus cambios y su manera de entender el tiempo.
Solier también habla con franqueza sobre su salud. Padece bradicardia y atraviesa un proceso de recuperación tras episodios personales que la llevaron al límite. Actualmente vive en Huanta, lejos de los escenarios, enfocada en tratamientos médicos y en la escritura de un guion para un futuro cortometraje.
Primero sanar
Hoy, Magaly Solier no fija fechas de retorno ni hace promesas públicas. Acepta que está pasando por un momento complicado. Indicó, en entrevista para un medio nacional, que su prioridad es una sola: sanar. “Primero recuperarme, después todo lo demás”, resume, antes de cerrar la entrevista cantando Flor de retama, como quien no se despide, sino que regresa a casa.