Iván García, reconocido chef venezolano, estuvo hace pocas semanas en Lima cocinando en La Niña, el restaurante liderado por Andrés Orellana. Durante su estancia en Lima, Chema Tovar conversó con él sobre su filosofía culinaria y su visión de la gastronomía en Venezuela. Después de todo, y a pesar de todo, García tiene El Bosque, el restaurante más famoso de la ciudad de Caracas.
García se formó como cocinero en Caracas, pero fue en Mérida, su ciudad natal en los andes venezolanos, donde en 2015 abrió El Bosque Bistró, su primer emprendimiento culinario y el cual lo prepararía para este viaje hacia el éxito.
El Bosque, en Caracas, prendió sus fogones en 2019 y él es el alma creativa detrás de este restaurante ubicado en la primera avenida de Los Palos Grandes en el Municipio Chacao. Actualmente se ha convertido en un referente de la gastronomía de autor ya que aquí no se hace cocina tradicional venezolana, sino una cocina de autor que, emplea ingredientes del país, busca una propuesta gastronómica innovadora y personal”. Su enfoque combina creatividad, “respeto por los ingredientes locales y una visión moderna de la cocina”. Es así como el ají dulce, y el kumache (el picante indígena), hormigas limoneras, yuca fermentada adquieren y el cacao son protagonistas en sus platos.
A pesar de todos los problemas por los cuales Venezuela atraviesa desde la década pasada, Iván García, a sus 30 años, decidió quedarse en su país. Él está convencido que “sin importar las circunstancias, el país y su gente continúan viviendo”. Su compromiso es seguir trabajando y desarrollando un verdadero movimiento gastronómico en su propia tierra.

No por nada está cocina gastronómica lo ha llevado a participar en diversos encuentros gastronómicos por el mundo ente los que destacan su viaje a enero de 2025 a Dubái, para cocinar en el restaurante Himitsua a cuatro manos con el chef Chrisyakov Vladimir.
Al preguntarle sobre la existencia de un movimiento culinario en Venezuela, García reflexiona sobre la percepción de la gastronomía nacional. “Durante años se pensaba que la comida venezolana era la que estaba escrita en el libro rojo de Armando Scannone, pero mi propuesta es algo diferente”, afirma. Su objetivo no es solo reinterpretar la tradición, sino también ampliar sus horizontes.
Para asegurar a sus comensales su cocina de autoría, García viaja por todo Venezuela buscando insumos y conociendo a los propios productores locales. El objetivo en El Bosque es “poner esa materia prima en valor en cada uno de sus platos”.

En su visita a Lima, para participar en el llamado Corrientes, un ciclo de seis cenas en el restaurante La Niña, Iván García preparó unos platos que me hicieron viajar por un rato. Todos fueron preparados con insumos venezolanos.
El primero estaba compuesto de frijol bayo, jugo ahumado de pez león y auyama (zapallo), un segundo tenía erizos de la isla de Margarita, ajo blanco mejillones y para cerrar un postre de chocolate creado con el cacao de las costas aragüeñas con múltiples texturas que hacen que sea increíble lo que logra en el paladar.
Durante la entrevista conversamos mucho sobre el cambio que ha sufrido Venezuela en la última década y como el éxodo venezolano ha llenado el mundo de arepas y empanadas. La salida masiva de profesionales ha dejado espacios vacíos en muchas áreas y la gastronomía, no es la excepción. Cuando le pregunté cómo se sentía al respecto me respondió muy seguro: “No estoy ocupando el puesto de ningún otro cocinero”, y dejó en claro que su enfoque está en la evolución y no en la repetición. Su trabajo no busca emular el trabajo de algún otro cocinero, a los cuales afirma que respeta mucho, pero él está siguiendo un camino propio.
Iván García no solo representa una voz innovadora dentro de la cocina venezolana, sino que también se perfila como un motor de cambio. Él busca posicionar su país en el mapa gastronómico internacional con una visión propia y una identidad que trasciende las recetas tradicionales. Él ha demostrado que no se amilana ante la adversidad y ha demostrado que Venezuela es un lugar para trabajar y crecer.