El mundo de la música latina enfrenta una pérdida irreparable. La mañana de este sábado 21 de febrero de 2026, se confirmó el fallecimiento de Willie Colón, el legendario «Malo del Bronx», a la edad de 75 años. El músico neoyorquino de ascendencia puertorriqueña luchaba contra graves complicaciones respiratorias que habían motivado su hospitalización reciente. La noticia fue oficializada por sus familiares a través de un emotivo comunicado en sus redes sociales, donde resaltaron que el artista partió en paz y rodeado de sus seres queridos.
“Aunque lloramos su ausencia, también nos regocijamos con el regalo eterno de su música y los recuerdos queridos que creó, los cuales vivirán por siempre”, expresaron su esposa e hijos en el mensaje que rápidamente dio la vuelta al mundo, generando una ola de tributos de colegas y fanáticos que crecieron bajo la influencia de su trombón y su visión vanguardista de la música tropical.
El ascenso del «El Malo del Bronx»
La trayectoria de Willie Colón comenzó con una precocidad asombrosa. A los 17 años, ya formaba parte de Fania Records, el sello que definiría el sonido de una era bajo la dirección de Jerry Masucci y Johnny Pacheco. Fue en esta etapa donde Colón formó una de las duplas más icónicas y peligrosas de la música: el binomio junto a Héctor Lavoe. Juntos capturaron la esencia de la calle y el sentimiento del migrante latino en Nueva York.
De esta colaboración surgieron álbumes que hoy son piezas de museo de la salsa, tales como El Malo (1967), Cosa Nuestra (1969) y el infaltable Asalto Navideño (1970). Willie no solo tocaba el trombón; él producía un sonido agresivo, urbano y sofisticado que alejaba a la salsa del mambo tradicional para darle una identidad propia y rebelde que conquistó el mercado mundial.
Su legado junto a Rubén Blades
Tras su etapa con Lavoe, Colón inició a mediados de los setenta una sociedad creativa con el panameño Rubén Blades que cambiaría la narrativa de la salsa para siempre. Juntos introdujeron el concepto de la «salsa con conciencia», abordando temas sociales y políticos con una calidad poética sin precedentes. Fruto de esta unión nació Siembra (1978), el disco más vendido en la historia del género y hogar de himnos como «Pedro Navaja» y «Plástico».
Su discografía conjunta también incluye joyas como Metiendo Mano (1977) y Canciones del Solar de los Aburridos (1981). Con la partida de Willie Colón, se cierra un capítulo fundamental de la historia cultural de América Latina, pero queda un legado sonoro que seguirá sembrando ritmo y reflexión en las futuras generaciones.