Hay recuerdos que el fútbol se niega a dejar atrás. En Cusco, uno de ellos tiene fecha, camiseta y trofeo: 2003. Han pasado casi 23 años desde aquella noche en la que Cienciano levantó la Copa Sudamericana y convirtió al estadio Garcilaso de la Vega en el centro de una celebración que parecía imposible. Quizá por eso, cuando Cienciano volvió a meterse entre los ocho mejores de la Sudamericana, la pregunta apareció casi sin pedir permiso: ¿Y si tan solo sí?
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