Roberto Quiroz, a sus 66 años, llega a la novela después de una vida entre el periodismo y la comunicación, y de una pregunta que terminó convirtiéndose en obsesión: ¿qué ocurre cuando la vida ofrece una segunda oportunidad? En Todos piensan que estoy muerto, su primera novela, esa idea se transforma en una historia de amor, secretos familiares, política y memoria.
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