La historia del Grupo San Pablo comenzó en agosto de 1991, cuando un grupo de médicos especialistas liderados por el cardiólogo José Álvarez Blas decidió poner en marcha una clínica en Surco. El proyecto nació con una apuesta clara: ofrecer atención médica especializada y contar con tecnología capaz de responder a las necesidades de los pacientes. En sus primeros años, la Clínica San Pablo tenía cinco pisos, 37 consultorios y 38 camas, y su principal foco estaba puesto en las enfermedades del corazón.
Pero aquella primera clínica pronto comenzó a crecer. La demanda de los pacientes y la visión de sus gestores llevaron a ampliar progresivamente la oferta hacia otras especialidades y a desarrollar una estrategia de expansión que buscaba acercar los servicios de salud a diferentes zonas de Lima y del país.
Así fueron apareciendo nuevas clínicas y centros especializados hasta conformar una red que actualmente reúne establecimientos en Lima, Arequipa, Trujillo y Huaraz. La propia organización define hoy al Grupo San Pablo como un grupo con tres grandes unidades de negocio: salud, educación y hotelería.
"En sus primeros años, la Clínica San Pablo tenía 5 pisos, 37 consultorios y 38 camas".

Nuevos proyectos
El crecimiento de la actividad médica también abrió la puerta a nuevos proyectos. A fines de la década de 1990, el grupo decidió apostar por la formación de profesionales. En 1999 comenzó sus actividades el Instituto San Pablo, creado por iniciativa del Dr. Álvarez, con una propuesta orientada inicialmente a la formación de técnicos vinculados al sector salud. El instituto inició sus actividades con 180 estudiantes y 12 profesores, pero con el tiempo amplió su propuesta hacia nuevas carreras y también hacia el ámbito de los negocios.

"La clínica se ha convertido en el núcleo de un grupo que combina salud, educación, hotelería y acción social".
La expansión tomó una nueva dimensión con el ingreso al sector hotelero. Así nació Aranwa Hotels Resorts & Spas, que llevó la experiencia empresarial del grupo hacia el turismo y la hospitalidad, con hoteles en destinos como Cusco, Valle Sagrado, Colca, Paracas y Vichayito. De esta manera, el proyecto que comenzó alrededor de una clínica fue incorporando nuevas actividades y construyendo una estructura empresarial diversificada.
Sin embargo, detrás de esta historia empresarial también existe una dimensión social. Desde los primeros años de la Clínica San Pablo se desarrollaron iniciativas para atender a niños de escasos recursos con enfermedades congénitas. Entre ellas destaca el programa Niños Azules, creado en 1991 por José Álvarez Blas para brindar diagnóstico y tratamiento gratuito a menores con cardiopatías. Posteriormente, estas acciones sociales se articularon en torno a la Fundación Alvartez, formalmente constituida en 2011.

Más de tres décadas después, aquella clínica que comenzó con una vocación de especialización se ha convertido en el núcleo de un grupo que combina salud, educación, hotelería y acción social. Una historia que tiene como punto de partida una apuesta médica, pero que terminó construyendo un proyecto empresarial mucho más amplio, con la formación de profesionales, la atención sanitaria y la hospitalidad como algunos de sus principales pilares.