
La obra de Isabelle Borges parte de una observación íntima y persistente. En un lago a las afueras de Berlín, la artista encontró en las plantas acuáticas, sus reflejos y sus cortes sobre el agua oscura, una gramática visual que hoy organiza su muestra en Galería Enlace. “Me remiten a la arquitectura, a cuerpos, a letras… como una estructura que contiene un código secreto”, dice sobre esas imágenes iniciales que activan en su trabajo una tensión entre lo visible y lo oculto.
Suscríbase al contenido
Esto es material premium. Suscríbete para leer el artículo completo.