Hay conversaciones que empiezan como entrevistas y terminan pareciéndose más a una confidencia. La de Mayra Goñi es de ese tipo. Sentada, con la energía que uno no espera de alguien que graba de lunes a sábado, la actriz habla sin filtros de su infancia en Comas y el Rímac, de los años que pasó en Estados Unidos tratando de descifrar quién era cuando nadie la reconocía en la calle, de la fe que la envuelve actualmente y del personaje que llegó exactamente cuando tenía que llegar.
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