Basta revisar superficialmente los planes de gobierno de los principales candidatos de las próximas elecciones para comprobar que la gestión pública, uno de los pilares del Estado de derecho y la democracia, no es una verdadera prioridad.
Sin embargo, existe una esperanza que llega desde las universidades: la educación y la capacitación son las herramientas más eficientes para vencer la corrupción, fortalecer las instituciones, lograr la ansiada seguridad, mantener la estabilidad política y jurídica, en pocas palabras, recuperar la confianza de la ciudadanía en quienes gestionan al Estado.
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