Con el objetivo de acelerar la ejecución y culminación de más de 2,300 obras públicas en la Amazonía peruana, el Ministerio de Economía y Finanzas presentó en Tarapoto la estrategia Ejecuta+ 2026, una iniciativa que compromete inversiones superiores a los S/ 34,000 millones. El anuncio apunta a resolver uno de los problemas estructurales del Estado: la incapacidad histórica de transformar presupuesto en obras concluidas y operativas.
La estrategia está dirigida a más de 150 entidades subnacionales de las regiones de Amazonas, Loreto, Ucayali y San Martín, entre gobiernos regionales y municipalidades provinciales y distritales. Se trata de una macrozona donde las brechas en infraestructura vial, salud, educación, agua, saneamiento y conectividad siguen siendo profundas, pese a años de asignaciones presupuestales no ejecutadas.
¿Cómo se acelerarán más de 2,300 obras?
Según el MEF, Ejecuta+ 2026 prioriza proyectos próximos a culminar, inversiones en proceso de cierre y obras paralizadas. El enfoque busca evitar que los retrasos continúen encareciendo proyectos que, en muchos casos, llevan años detenidos por problemas administrativos, técnicos o financieros. Sin embargo, el anuncio deja una pregunta clave: ¿basta la asistencia técnica para revertir décadas de ineficiencia en la gestión local?
El despliegue contempla reuniones técnicas focalizadas y equipos multidisciplinarios que trabajarán directamente con autoridades locales para identificar y destrabar los llamados “cuellos de botella”. Estos incluyen expedientes técnicos mal formulados, deficiencias en la supervisión de obras, problemas de liquidez, cambios constantes de funcionarios y limitada capacidad de gestión en municipios pequeños.
El rol del MEF y el límite de la asistencia técnica
El titular del sector, Gerardo López, sostuvo que Ejecuta+ es una herramienta clave para fortalecer la ejecución del gasto público subnacional y asegurar que las inversiones se traduzcan en servicios concretos para la ciudadanía. “Cada obra terminada significa mejores servicios, más empleo y mayor bienestar”, señaló durante la presentación en Tarapoto.
No obstante, el propio diagnóstico del MEF reconoce que muchos de los retrasos no responden únicamente a problemas técnicos, sino también a debilidades estructurales de los gobiernos locales: alta rotación de personal, limitada planificación, escasa articulación interinstitucional y, en algunos casos, riesgos de corrupción. La estrategia apuesta a acompañar, pero no reemplaza la responsabilidad directa de ejecución que recae en autoridades regionales y municipales.
Infraestructura, empleo y dinamización regional
Ejecuta+ 2026 pone especial énfasis en proyectos de infraestructura vial, establecimientos de salud, instituciones educativas, sistemas de agua y saneamiento y obras de conectividad. El MEF sostiene que acelerar estos proyectos no solo permitirá cerrar brechas de servicios básicos, sino también generar empleo local y dinamizar las economías regionales durante la fase de ejecución.
En regiones amazónicas donde el Estado llega tarde o de forma fragmentada, la culminación de una carretera, un hospital o una escuela tiene un impacto directo en la integración territorial y en el acceso efectivo a derechos básicos. Sin embargo, experiencias previas muestran que la aceleración del gasto, si no va acompañada de control y supervisión, puede traducirse en obras de baja calidad o con problemas de sostenibilidad.
El desafío de pasar del anuncio a la ejecución
El lanzamiento de Ejecuta+ 2026 se suma a una larga lista de planes orientados a mejorar la inversión pública. La diferencia, según el MEF, está en el enfoque territorial y en la intervención directa sobre proyectos específicos. Aun así, el reto central sigue siendo el mismo: convertir la voluntad política y el presupuesto disponible en obras terminadas, operativas y al servicio de la población.
En la Amazonía, donde las brechas históricas conviven con una creciente presión social y económica, el éxito de esta estrategia no se medirá por el monto anunciado, sino por el número real de proyectos culminados y en funcionamiento. La pregunta queda abierta: ¿logrará Ejecuta+ 2026 romper el ciclo de obras inconclusas o será otro esfuerzo que se diluye en la compleja maquinaria del Estado.